Escuela
Nacional de Antropología e Historia.
Licenciatura
en Etnohistoria.
COLOQUIO
SOCIEDAD Y CULTURA EN EL MÉXICO COLONIAL, 2017
“La
presencia dieguina en el Valle de Texmelucan.
Problemas
y nuevas perspectivas”
Ponente:
Martín
Carrillo Ibáñez
Estudiante de la Licenciatura en
Etnohistoria
de la Escuela Nacional de Antropología e
Historia
El Valle de Texmelucan se encuentra
situado al noroeste de la ciudad de Huejotzingo, en el estado de Puebla. Actualmente
comprende en su territorio varias comunidades, las cuales se ubican dentro de
los municipios de Tlahuapan, San Matías Tlalancaleca, San Salvador el Verde,
San Felipe Teotlalcingo, San Martín Texmelucan y Chiautzingo.[1] Figura 1. Durante la época
prehispánica, esta región formó parte del dominio de Huejotzingo, siendo sus
sujetos dentro del valle los poblados de Chiautzinco,
Teotlaltzinco y Coatlinchan, junto con sus respectivos calpultin. Esta situación se mantuvo durante el periodo colonial,
ya que en la Matrícula de Huexotzingo
de 1560 encontramos estos mismos lugares con los nombres de San Lorenzo
Chiauhtzingo, San Felipe Teotlancingo y Santa María Tetzmollocan.[2]
Las
primeras noticias sobre la presencia hispana en la región del Valle de Texmelucan
son provistas por Hernán Cortés, ya que en su tercera carta de relación nos
informa lo siguiente:
E
otro día, que fueron 28 de diciembre, día de los inocentes, me partí con toda
la gente puesta en órden, y fuimos á dormir á seis leguas de Tascaltecal, en
una población que se dice Tezmoluca, que es de la provincia de Guajocingo…[3]
Así
mismo, el conquistador extremeño escribe que el “otro día después de los
inocentes, habiendo oído misa y enconmendádonos a Dios, partimos de la dicha
población de Tezmoluca...”[4] De este modo, tenemos que
la primera manifestación del cristianismo en esta tierra fue el día 29 de
diciembre de 1520. Pero fue sólo con la llegada de los 12 misioneros
franciscanos en 1524, que la región de Huexotzingo empezó a ser evangelizada.
Por el momento carezco de datos precisos sobre los primeros años de
evangelización del Valle de Texmelucan, ya que la única información que poseo
hasta ahora da cuenta que para el año de 1568 ya existía una doctrina
franciscana en el recién creado poblado de San Salvador Tlalnepantla (hoy San
Salvador el Verde). Desconozco, de igual manera, la fecha de fundación de este
pueblo, sin embargo, tengo la certeza que forma parte del grupo de poblados que
surgen como resultado de las reducciones o congregaciones de indios de mediados
del siglo XVI.
Por
su parte, en la tesis doctoral, Huexotzingo
en el siglo XVI, transformaciones de un altépetl mesoamericano, Baltazar
Brito Guadarrama anota que:
Para
1570, el obispo de Tlaxcala, Antonio Ruíz, ordenó que un clérigo se instalara
como sacerdote en San Salvador, localizado en la parte norte del señorío y que
hasta ese entonces había sido una visita franciscana, lo que obligó a la salida
de los frailes de dicho pueblo que congregaba a tres de los barrios sujetos con
mayor población indígena de Huexotzingo: Tetzmollocan, Teotlalcingo y
Aztatohuacan.[5]
El nuevo clérigo, de
nombre Alonso Ximenes, no tardó en cometer abusos, puesto que obligó a los habitantes
de la región a participar en la construcción de una fastuosa iglesia a la
altura de su cargo. En protesta contra la actitud del nuevo sacerdote, el
cabildo de Huejotzingo escribió una carta dirigida al rey en abril de 1571. A
través de este documento, se pedía que cesasen las vejaciones a que eran
sometidos los indios, así como la restitución de la administración religiosa a
los frailes franciscanos.[6]
Todo lo anterior nos hace
pensar en 1570 como una fecha aproximada para la secularización de esta
doctrina. Empero, cabe destacar que Brito Guadarrama incurrió en un error con
respecto al nombre del obispo y el año del despojo por parte de los seculares. El
padre Mariano Cuevas nos informa que el obispo Antonio Ruiz de Morales pasaba
de la diócesis de Michoacán a la de Tlaxcala el día 15 de noviembre de 1572. Si
la carta enviada por los señores de Huejotzingo pidiendo se restituya en su
oficio a los sacerdotes regulares del pueblo de San Salvador fue enviada el 20
de abril de 1571, ¿cómo fue posible que Antonio Ruiz haya ordenado la
secularización de la doctrina franciscana de San Salvador si aún no se
encontraba en la región?
Esta incógnita se
resuelve con el dato que nos aporta Peter Gerhard en su libro Geografía histórica de la Nueva España.
Según este autor, San Salvador se seculariza en 1568.[7] Para este año, el obispo
de Tlaxcala es, de acuerdo con datos de Mariano Cuevas, Bernardo Villagómez
(Fernando Villagómez), quien tomó posesión del obispado de Tlaxcala el 16 de
julio de 1565, y falleció el 3 de diciembre de 1570. Por lo tanto, es este
personaje a quien hay que imputar la secularización y expulsión de los
franciscanos de la zona de San Salvador Tlalnepantla, con lo que nuestra
atención para el estudio de este conflicto deberá centrarse en su figura, y no
en la de su sucesor, Antonio Ruiz de Morales.
Es de suponerse que el
conflicto se resolvió a favor de Alonso Ximenes, puesto que en la actualidad la
parroquia de San Salvador sigue siendo administrada por el clero secular. Y así
fue durante los últimos años del siglo XVI y a lo largo del siglo XVII, como lo
constata la larga injerencia que tuvo en la administración eclesiástica de la
ermita dedicada a San Martín Obispo en el posteriormente fundado San Martín
Tlauzinteco, en el mismo Valle de Texmelucan.[8]
Acerca de la fundación de
este pueblo, se sabe que fue el resultado de las políticas de congregación de
indios promovidas por el virrey don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey,
a finales del siglo XVI.[9] Así también lo demuestra
un expediente de 1598, sito en el ramo de indios del Archivo General de la
Nación de México, en donde se menciona que es Juan de Maldonado y Montejo el
encargado de llevar a cabo diversas congregaciones en la región del actual
estado de Puebla, y, por ende, en el Valle de Texmelucan.[10]
Como dejé dicho líneas
arriba, este pueblo sólo contaba con una pequeña ermita dedicada a San Martín
Obispo. Fue ésta durante alrededor de cien años una visita de la parroquia de
San Salvador debido a que no contaba con un sacerdote residente. Este hecho
motivó a los habitantes de San Martín Tlauzinteco a solicitar, a principios del
siglo XVII, que la fundación del convento de franciscanos descalzos que estaba
por llevarse a cabo en San Salvador tuviera lugar en su poblado, y con ello
tener quien pudiera atender sus necesidades espirituales. Así nos lo dejó dicho
Fray Balthasar de Medina cuando escribe que:
Con
las licencias necesarias de uno, y otro gobierno, se tomó posesión en un sitio
del pueblo de San Salvador, para fábrica y fundación de otro convento, en que
se dilatase la provincia, como en efecto se ejecutó. Pero después a instancia
de los vecinos del pueblo de San Martín, que por la utilidad de los bienes
espirituales, que se recrecían a todos, teniendo a menor distancia iglesia y
convento donde gozar los frutos de los sacramentos, y pasto de la predicación
evangélica, solicitaron mudanza de esta fundación para su pueblo; alcanzando
despachos, y decretos de Don Diego Fernández de Córdoba Marqués de Guadalcazar,
virrey entonces de la Nueva España; y así mismo de Don Alonso de la Mota,
mexicano, obispo de la Puebla, en cuya diócesis se fundaba aquella casa, como
se fundó por los años de mil seiscientos y quince, con título y nombre de Santa
María Magdalena…[11]
El
mismo Fray Balthasar de Medina nos provee el nombre de un fraile del recién
fundado convento de Santa María Magdalena, del que nos dice tuvo “don de
sanidad en las manos”.[12] Gracias a un documento
del AGN, se sabe que este religioso, cuyo nombre es Eugenio Bueno, bien pudo
haber sido el primer guardián de este lugar, ya que para el año de 1617 ostenta
este cargo cuando se realiza un informe sobre su calidad y limpieza de sangre.[13] Asimismo, es este clérigo
el que hace formal petición de indios carpinteros para continuar con las
labores dedicadas a la edificación conventual.[14] El documento lleva por
fecha el de 4 de mayo. Lamentablemente carece de año, sin embargo, creo que
pudo haber sido escrito entre 1615 y 1618, ya que la guardianía tenía una
duración de tres años.[15] De ser esto correcto,
vemos que para 1618 las obras de construcción del convento ya han sido
empezadas y llevan cierto avance.
Poco se sabe sobre las
etapas de consolidación arquitectónica de todo el conjunto. Jesús Contreras,
cronista oficial del municipio de Texmelucan, menciona que la erección del
convento y una ermita dedicada a Santa María Magdalena fue llevada a cabo en un
tiempo “relativamente corto”.[16] Es de lamentarse que no
aporte fechas precisas que nos permitan establecer un orden cronológico para el
desarrollo de las edificaciones. De la ermita sólo comenta que “fue finalmente
sustituida por un templo construido un poco más al norte.”[17]
Acerca de este templo,
menciona que fue una construcción rústica en su arquitectura y decoración,
edificada aproximadamente 35 años después de que la ermita de Santa María
Magdalena había sido erigida. Esta sencilla iglesia fue sustituida, a su vez,
por un edificio de mayores dimensiones al arrancar la segunda mitad del siglo
XVII. Para el término de las obras de construcción y ampliación de todo el
conjunto conventual, Jesús contreras nos da la fecha de 1661.[18] Sin embargo, al ser su
trabajo una obra de divulgación dirigida a un público no especializado, carece
de un aparato crítico que ayude al investigador a consultar las fuentes de
donde obtuvo la información.
Por otra parte, poco
aportan los datos que la arquitecta Margarita Martínez del Sobral y Campa
provee en su tesis de doctorado Los
conventos franciscanos del siglo XVI en el estado de Puebla. De acuerdo con esta autora:
El convento fue fundado en el siglo XVII, y fue
visita de Huejotzingo, al parecer; se reedificó en el siglo XVII, invirtiendo
la orientación, es decir originalmente se abría al poniente, en donde quedan
vestigios de una barda que probablemente es la del atrio, al invertirse la
entrada quedó por el oriente y con un atrio mucho menor.[19]
Lo que vale la pena destacar es la interpretación que hace la doctora del Sobral y Campa sobre la orientación del convento. Es sabido que muchas de las iglesias de los conventos franciscanos del siglo XVI presentan su ábside orientado hacia el Este, mientras que el acceso se encuentra abierto hacia el poniente. Lo anterior aplica para la mayoría de los templos conventuales edificados en pueblos fundados por franciscanos o en donde se estableció una doctrina a su cargo tras llevarse a cabo un proceso de congregación o reducción de indios. Éste es el caso de San Salvador el Verde, cuya traza corresponde en todo al patrón de asentamiento de mediados del siglo XVI, ya que presenta una planta cuadricular, con una plaza y una iglesia con su ábside dirigido al oriente. Figura 1.
Figura 1. Traza del pueblo de San Salvador el Verde, Estado de Puebla.
© 2017 Google, INEGI
La
doctora del Sobral y Campa expone también que el crecimiento del pueblo estaba
íntimamente conectado con las dimensiones del templo, atrio y todo el terreno
que comprende el conjunto conventual. De esta manera:
Conociendo el largo total del templo conoceremos
también la relación que guarda el templo con el atrio, así como las dimensiones
de la manzana que contiene al convento. Teniendo las dimensiones de la manzana
y los ejes de crecimiento armónico del rectángulo rector del trazo, se obtiene
una espiral que rige el crecimiento del pueblo, de tal suerte que todas las
partes del templo y convento, así como el atrio y manzana que lo contiene y el
pueblo mismo, quedan relacionados entre sí.[20]
En
otras palabras, de acuerdo con el modelo explicativo de crecimiento armónico de
la doctora del Sobral y Campa, todo poblado en que hubiera un convento
franciscano debería mostrar un desarrollo proporcional a las dimensiones del
conjunto conventual. Figura 2.
Figura 2. El modelo de crecimiento armónico aplicado a los poblados de San
Pedro Cholula y Tepeaca, Estado de Puebla. Tomado de Martínez del Sobral y Campa, 1987.
En
el caso de San Martín, es pertinente hacer las siguientes observaciones: primeramente,
cabe recordar que esta población no fue fundada por frailes franciscanos. Pero
si analizamos con detalle un plano moderno de esta demarcación, nos daremos
cuenta de inmediato que la traza cuadricular está presente y a la vez circunscribe
algunas cuantas calles de su actual centro histórico. Es notorio que se respetó
la ubicación de elementos constitutivos tales como la plaza y un solar al
oriente de ésta para la edificación de la iglesia. Sin embargo, como hemos ya
visto, en sus inicios este pueblo contó con tan sólo una ermita dedicada a San Martín
Obispo, la cual estuvo ubicada en este terreno, lugar en el cual se construyó,
hacia finales del siglo XVII, la parroquia de San Martín Turonense.[21]
Figura 3.
Figura 3. Traza del poblado de San Martín Tesmelucan, Estado de Puebla.
© 2017 Google, INEGI
Además,
las fundaciones conventuales dieguinas en otras urbes tuvieron lugar muchos
años después de que éstas fueron creadas. Aunque para la fecha en que los
franciscanos descalzos se establecieron en San Martín habían pasado apenas
escasos diecisiete años del inicio de la vida del poblado, nada tuvieron que
ver en la creación de éste, y por lo tanto, no ejercieron ninguna influencia en
su traza original. El sitio que les fue concedido para la edificación de su
convento está ubicado al poniente del centro de esta comunidad, habiendo una
manzana de casas que lo separa de la plaza principal. De esto deduzco que su
templo fue planeado desde un principio con el ábside dirigido al poniente, y no
al oriente como lo supuso la doctora del Sobral y Campa, por lo tanto, el
modelo de crecimiento armónico con base en el convento franciscano de Santa
María Magdalena no es aplicable para el desarrollo urbano de San Martín. Figura
4.
Figura 4. El modelo de crecimiento armónico aplicado al poblado de San Martín
Texmelucan, Estado de Puebla. Tomado de Martínez del Sobral y Campa, 1987.
Otro
dato que nos provee la doctora del Sobral y Campa sobre este inmueble, y que
merece nuestro interés, es aquél asociado con la fecha de su secularización. Según
esta autora, es en el año de 1678 cuando la doctrina franciscana pasa a manos
del clero secular.[22]
Desconozco el origen de esta información, puesto que la investigadora tan sólo
se limita a mencionar que todos los datos con respecto al convento fueron
‘obtenidos en el lugar’.[23]
Lo anterior contrasta significativamente con lo que refiere el cronista de San
Martín Texmelucan, ya que él nos dice que fue en 1767 cuando tuvo lugar este
suceso. De acuerdo con este autor:
En diciembre de 1767, se le ordena al párroco de San
Martín mostrar la superioridad de su clero secular a los frailes del convento
dieguino. El párroco debía exigir, a partir de ese mes, la presentación de
licencias para oficiar misa, confesar hombres y mujeres, y todo tipo de acción
sacramental.[24]
Con todo, tenemos que la
secularización de esta doctrina franciscana no consistió en un despojo hacia
los frailes por parte del clero secular, tal y como había ocurrido a inicios de
la década de 1640 bajo la dirección del entonces obispo de Puebla, Juan de
Palafox y Mendoza. Es, por lo tanto, imprescindible hallar más información que
evidencie la naturaleza de este fenómeno y dé cuenta de la relación que hubo
entre frailes descalzos y seculares a lo largo de los siglos XVII y XVIII en
esta región.
Hasta donde llego a saber, hay
algunos estudios que trazan un camino a seguir para la obtención de más datos
para el enriquecimiento de este estudio. Existe una interesante tesis sobre la
vida cotidiana de los frailes dieguinos elaborada por Daniel Salvador Vázquez
Conde, en donde se hace mención de numerosos documentos sobre el convento de
Santa María Magdalena.[25]
Dicho material se encuentra en el Archivo de la Provincia del Santo Evangelio,
sito en la Ciudad de Cholula, Puebla. Así mismo, aunque el cronista Jesús
Contreras Hernández no haya utilizado un aparato crítico en su libro sobre la
parroquia de San Martín Obispo, la bibliografía que ofrece nos da la pauta para
saber qué documentos existen en los archivos del AGN, San Salvador el Verde y
la parroquia de San Martín Texmelucan, que pueden ser consultados para la obtención
de nuevos puntos de vista y líneas de búsqueda.
Los problemas que surgen al querer
analizar la presencia franciscana en el sitio objeto de este estudio son
varios, tal y como lo he dejado patente en esta breve exposición. Empero, el
panorama que se nos presenta para llevar a cabo una investigación sobre este
tema es alentador. Por el momento habrá que esperar hasta que la recopilación de
más datos provea nueva luz sobre nuestras incógnitas y nos ayude a disipar las
penumbras que aún se ciernen sobre la presencia de los dieguinos en el poblado
de San Martín y en las inmediaciones del Valle de Texmelucan.
BIBLIOGRAFÍA
Fuentes manuscritas:
AGN, Indiferente virreinal, caja 1142, exp. 028.
AGN, Indios, cont. 04, vol. 6, exp. 1021.
AGN, Inquisición 61, vol. 315, exp. 1.
Fuentes impresas:
Baltazar
Brito Guadarrama, “Huexotzingo en el siglo
XVI, transformaciones de un altépetl
mesoamericano”,
México, tesis de doctorado en estudios mesoamericanos, Universidad Nacional
Autónoma de México, 2011.
Brito
Guadarrama, Baltazar, Huexotzingo, cuatro siglos de historia, México,
Municipio de
Huejotzingo, Raíz de Sol, 2016.
Contreras
Hernández, Jesús, “El ex Convento dieguino y su templo en San Martín
Texmelucan (Puebla)”, México, México
en el Tiempo, Revista de Historia y Conservación, México Desconocido-INAH,
núm. 16, diciembre 1996-enero 1997.
Historia general de la parroquia de San Martín Obispo, México, Gráficos Odín, 1996.
Historia general de la parroquia de San Martín Obispo, México, Gráficos Odín, 1996.
Cuevas,
Mariano, Historia de la Iglesia en México,
México, Imprenta del Asilo Patricio Sanz,
1922, Tomo II.
Gayangos,
Don Pascual de, Cartas y relaciones de
Hernán Cortés al emperador Carlos V,
París, Imprenta Central de los Ferro-Carriles, 1866.
Gerhard,
Peter, Geografía
histórica de la Nueva España 1519-1821, México,
Universidad
Nacional
Autónoma de México, 1986.
Jesús Contreras Hernández, Historia general de la parroquia de San Martín Obispo, México,
Gráficos Odín, 1996.
Martínez
del Sobral y Campa, Margarita Bertha, “Los conventos
franciscanos del siglo XVI
en el Estado de Puebla”, México, tesis de doctorado en arquitectura,
Universidad Nacional Autónoma de México, 1987.
Medina,
Fray Balthasar de, Chronica de la santa
provincia de San Diego de México, de
religiosos descalzos de NSPS Francisco en la Nueva España, México,
Juan de Ribera, Impresor y mercader de libros en el Empedradillo, 1682.
Vázquez Conde, Daniel Salvador, “Religiosidad y vida
cotidiana en la provincia de
franciscanos descalzos de San Diego de México, 1599-1821”, México, tesis
de licenciatura en etnohistoria, Escuela Nacional de Antropología e Historia,
2007.
Vázquez Valdivia, Paloma, “El constitucionalismo
descalzo franciscano”, España, tesis de
doctorado en
historia, Universidad Complutense, 2002.
ANEXOS.
Convento y Templo de Santa María Magdalena, franciscanos descalzos, San
Martín Texmelucan, Puebla.
Foto: Martín Carrillo Ibáñez
Solicitud de Fray Eugenio Bueno, guardián del convento de Santa
María Magdalena para que se le asigne 2 indios para terminar la construcción de
su convento.
AGN, Indiferente
virreinal, caja 1142, exp. 028.
[2]
Baltazar Brito Guadarrama, Huexotzingo, cuatro siglos de historia, México, Municipio de Huejotzingo, Raíz
de Sol, 2016, pp. 160, 162, 164.
[3]
Don Pascual de Gayangos, Cartas y relaciones de Hernán Cortés al
emperador Carlos V, París, Imprenta Central de los Ferro-Carriles, 1866, p.
167.
[5]
Baltazar Brito Guadarrama, “Huexotzingo en el siglo XVI,
transformaciones de un altépetl mesoamericano”, México, tesis de
doctorado en estudios mesoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011,
p. 228.
[6]
Mariano Cuevas, Historia de la Iglesia en México, México, Imprenta del Asilo
Patricio Sanz, 1922, Tomo II, pp. 490, 491.
[7]
Peter Gerhard, Geografía histórica de la Nueva España
1519-1821, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1986, p. 145.
[8]
Jesús Contreras Hernández, Historia general de la parroquia de San
Martín Obispo, México, Gráficos Odín, 1996, p. 18.
[9]
Fray Balthasar de Medina, Chronica de la santa provincia de San Diego
de México, de religiosos descalzos de NSPS Francisco en la Nueva España, México, Juan de Ribera, Impresor y
mercader de libros en el Empedradillo, 1682, p. 255v.
[10]
AGN, Indios, cont. 04, vol. 6, exp. 1021.
[11]
Fray Balthasar de Medina, op. cit., pp. 53, 53v, 54.
[13]
AGN, Inquisición 61, vol. 315, exp. 1.
[15]
Paloma Vázquez Valdivia, “El constitucionalismo descalzo franciscano”, España,
tesis de doctorado en historia, Universidad Complutense, 2002, p. 259.
[16]
Jesús Contreras Hernández, op.cit., p. 30.
[17] Jesús Contreras Hernández, “El ex Convento dieguino y su templo en San Martín Texmelucan (Puebla)”, México,
México en el Tiempo, Revista de Historia
y Conservación, México Desconocido-INAH, núm. 16, diciembre 1996-enero
1997, p. 34.
[18]
Ibid.
[19]
Margarita Bertha Martínez del Sobral
y Campa, “Los conventos
franciscanos del siglo XVI en el Estado de Puebla”, México, tesis de doctorado
en arquitectura, Universidad Nacional Autónoma de México, 1987, p. 264.
[20] Idem.,
pp. 181, 182.
[21] Jesús Contreras, Historia General de la Parroquia de San Martín Obispo, op. cit., pp. 23, 42.
[22]
Margarita Martínez del Sobral y Campa, op. cit., p. 264.
[23] Ibid.
[24]
Jesús Contreras Hernández, op. cit. p. 81.
[25]
Daniel Salvador Vázquez Conde, “Religiosidad y vida cotidiana en la provincia
de franciscanos descalzos de San Diego de México, 1599-1821”, México, tesis de
licenciatura en etnohistoria, Escuela Nacional de Antropología e Historia,
2007.








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