Datos personales

Mi foto
Mexistoría es una empresa especializada en la prestación de servicios de consultoría en el área de la antropología social y la historia de México. Nos centramos en la planeación de seminarios, talleres, conferencias, cursos y visitas culturales para el sector público y privado, y que buscan difundir la riqueza cultural que se encuentra en nuestro entorno, y de esta manera crear una conciencia de valoración y respeto por parte del ciudadano y visitante en nuestro país. Tenemos la firme convicción de que el conocimiento de nuestra historia es el eslabón entre la riqueza como individuos y como nación.

jueves, 30 de noviembre de 2017


Escuela Nacional de Antropología e Historia.
Licenciatura en Etnohistoria.

COLOQUIO SOCIEDAD Y CULTURA EN EL MÉXICO COLONIAL, 2017 


“La presencia dieguina en el Valle de Texmelucan.
Problemas y nuevas perspectivas”



Ponente:

Martín Carrillo Ibáñez
Estudiante de la Licenciatura en Etnohistoria
de la Escuela Nacional de Antropología e Historia



El Valle de Texmelucan se encuentra situado al noroeste de la ciudad de Huejotzingo, en el estado de Puebla. Actualmente comprende en su territorio varias comunidades, las cuales se ubican dentro de los municipios de Tlahuapan, San Matías Tlalancaleca, San Salvador el Verde, San Felipe Teotlalcingo, San Martín Texmelucan y Chiautzingo.[1] Figura 1. Durante la época prehispánica, esta región formó parte del dominio de Huejotzingo, siendo sus sujetos dentro del valle los poblados de Chiautzinco, Teotlaltzinco y Coatlinchan, junto con sus respectivos calpultin. Esta situación se mantuvo durante el periodo colonial, ya que en la Matrícula de Huexotzingo de 1560 encontramos estos mismos lugares con los nombres de San Lorenzo Chiauhtzingo, San Felipe Teotlancingo y Santa María Tetzmollocan.[2]
            Las primeras noticias sobre la presencia hispana en la región del Valle de Texmelucan son provistas por Hernán Cortés, ya que en su tercera carta de relación nos informa lo siguiente:

E otro día, que fueron 28 de diciembre, día de los inocentes, me partí con toda la gente puesta en órden, y fuimos á dormir á seis leguas de Tascaltecal, en una población que se dice Tezmoluca, que es de la provincia de Guajocingo…[3]      
           
            Así mismo, el conquistador extremeño escribe que el “otro día después de los inocentes, habiendo oído misa y enconmendádonos a Dios, partimos de la dicha población de Tezmoluca...”[4] De este modo, tenemos que la primera manifestación del cristianismo en esta tierra fue el día 29 de diciembre de 1520. Pero fue sólo con la llegada de los 12 misioneros franciscanos en 1524, que la región de Huexotzingo empezó a ser evangelizada. Por el momento carezco de datos precisos sobre los primeros años de evangelización del Valle de Texmelucan, ya que la única información que poseo hasta ahora da cuenta que para el año de 1568 ya existía una doctrina franciscana en el recién creado poblado de San Salvador Tlalnepantla (hoy San Salvador el Verde). Desconozco, de igual manera, la fecha de fundación de este pueblo, sin embargo, tengo la certeza que forma parte del grupo de poblados que surgen como resultado de las reducciones o congregaciones de indios de mediados del siglo XVI.
            Por su parte, en la tesis doctoral, Huexotzingo en el siglo XVI, transformaciones de un altépetl mesoamericano, Baltazar Brito Guadarrama anota que:

Para 1570, el obispo de Tlaxcala, Antonio Ruíz, ordenó que un clérigo se instalara como sacerdote en San Salvador, localizado en la parte norte del señorío y que hasta ese entonces había sido una visita franciscana, lo que obligó a la salida de los frailes de dicho pueblo que congregaba a tres de los barrios sujetos con mayor población indígena de Huexotzingo: Tetzmollocan, Teotlalcingo y Aztatohuacan.[5]
           
El nuevo clérigo, de nombre Alonso Ximenes, no tardó en cometer abusos, puesto que obligó a los habitantes de la región a participar en la construcción de una fastuosa iglesia a la altura de su cargo. En protesta contra la actitud del nuevo sacerdote, el cabildo de Huejotzingo escribió una carta dirigida al rey en abril de 1571. A través de este documento, se pedía que cesasen las vejaciones a que eran sometidos los indios, así como la restitución de la administración religiosa a los frailes franciscanos.[6]
Todo lo anterior nos hace pensar en 1570 como una fecha aproximada para la secularización de esta doctrina. Empero, cabe destacar que Brito Guadarrama incurrió en un error con respecto al nombre del obispo y el año del despojo por parte de los seculares. El padre Mariano Cuevas nos informa que el obispo Antonio Ruiz de Morales pasaba de la diócesis de Michoacán a la de Tlaxcala el día 15 de noviembre de 1572. Si la carta enviada por los señores de Huejotzingo pidiendo se restituya en su oficio a los sacerdotes regulares del pueblo de San Salvador fue enviada el 20 de abril de 1571, ¿cómo fue posible que Antonio Ruiz haya ordenado la secularización de la doctrina franciscana de San Salvador si aún no se encontraba en la región?
Esta incógnita se resuelve con el dato que nos aporta Peter Gerhard en su libro Geografía histórica de la Nueva España. Según este autor, San Salvador se seculariza en 1568.[7] Para este año, el obispo de Tlaxcala es, de acuerdo con datos de Mariano Cuevas, Bernardo Villagómez (Fernando Villagómez), quien tomó posesión del obispado de Tlaxcala el 16 de julio de 1565, y falleció el 3 de diciembre de 1570. Por lo tanto, es este personaje a quien hay que imputar la secularización y expulsión de los franciscanos de la zona de San Salvador Tlalnepantla, con lo que nuestra atención para el estudio de este conflicto deberá centrarse en su figura, y no en la de su sucesor, Antonio Ruiz de Morales.
Es de suponerse que el conflicto se resolvió a favor de Alonso Ximenes, puesto que en la actualidad la parroquia de San Salvador sigue siendo administrada por el clero secular. Y así fue durante los últimos años del siglo XVI y a lo largo del siglo XVII, como lo constata la larga injerencia que tuvo en la administración eclesiástica de la ermita dedicada a San Martín Obispo en el posteriormente fundado San Martín Tlauzinteco, en el mismo Valle de Texmelucan.[8]
Acerca de la fundación de este pueblo, se sabe que fue el resultado de las políticas de congregación de indios promovidas por el virrey don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey, a finales del siglo XVI.[9] Así también lo demuestra un expediente de 1598, sito en el ramo de indios del Archivo General de la Nación de México, en donde se menciona que es Juan de Maldonado y Montejo el encargado de llevar a cabo diversas congregaciones en la región del actual estado de Puebla, y, por ende, en el Valle de Texmelucan.[10]
Como dejé dicho líneas arriba, este pueblo sólo contaba con una pequeña ermita dedicada a San Martín Obispo. Fue ésta durante alrededor de cien años una visita de la parroquia de San Salvador debido a que no contaba con un sacerdote residente. Este hecho motivó a los habitantes de San Martín Tlauzinteco a solicitar, a principios del siglo XVII, que la fundación del convento de franciscanos descalzos que estaba por llevarse a cabo en San Salvador tuviera lugar en su poblado, y con ello tener quien pudiera atender sus necesidades espirituales. Así nos lo dejó dicho Fray Balthasar de Medina cuando escribe que:

Con las licencias necesarias de uno, y otro gobierno, se tomó posesión en un sitio del pueblo de San Salvador, para fábrica y fundación de otro convento, en que se dilatase la provincia, como en efecto se ejecutó. Pero después a instancia de los vecinos del pueblo de San Martín, que por la utilidad de los bienes espirituales, que se recrecían a todos, teniendo a menor distancia iglesia y convento donde gozar los frutos de los sacramentos, y pasto de la predicación evangélica, solicitaron mudanza de esta fundación para su pueblo; alcanzando despachos, y decretos de Don Diego Fernández de Córdoba Marqués de Guadalcazar, virrey entonces de la Nueva España; y así mismo de Don Alonso de la Mota, mexicano, obispo de la Puebla, en cuya diócesis se fundaba aquella casa, como se fundó por los años de mil seiscientos y quince, con título y nombre de Santa María Magdalena…[11]

            El mismo Fray Balthasar de Medina nos provee el nombre de un fraile del recién fundado convento de Santa María Magdalena, del que nos dice tuvo “don de sanidad en las manos”.[12] Gracias a un documento del AGN, se sabe que este religioso, cuyo nombre es Eugenio Bueno, bien pudo haber sido el primer guardián de este lugar, ya que para el año de 1617 ostenta este cargo cuando se realiza un informe sobre su calidad y limpieza de sangre.[13] Asimismo, es este clérigo el que hace formal petición de indios carpinteros para continuar con las labores dedicadas a la edificación conventual.[14] El documento lleva por fecha el de 4 de mayo. Lamentablemente carece de año, sin embargo, creo que pudo haber sido escrito entre 1615 y 1618, ya que la guardianía tenía una duración de tres años.[15] De ser esto correcto, vemos que para 1618 las obras de construcción del convento ya han sido empezadas y llevan cierto avance.
Poco se sabe sobre las etapas de consolidación arquitectónica de todo el conjunto. Jesús Contreras, cronista oficial del municipio de Texmelucan, menciona que la erección del convento y una ermita dedicada a Santa María Magdalena fue llevada a cabo en un tiempo “relativamente corto”.[16] Es de lamentarse que no aporte fechas precisas que nos permitan establecer un orden cronológico para el desarrollo de las edificaciones. De la ermita sólo comenta que “fue finalmente sustituida por un templo construido un poco más al norte.”[17]
Acerca de este templo, menciona que fue una construcción rústica en su arquitectura y decoración, edificada aproximadamente 35 años después de que la ermita de Santa María Magdalena había sido erigida. Esta sencilla iglesia fue sustituida, a su vez, por un edificio de mayores dimensiones al arrancar la segunda mitad del siglo XVII. Para el término de las obras de construcción y ampliación de todo el conjunto conventual, Jesús contreras nos da la fecha de 1661.[18] Sin embargo, al ser su trabajo una obra de divulgación dirigida a un público no especializado, carece de un aparato crítico que ayude al investigador a consultar las fuentes de donde obtuvo la información.
Por otra parte, poco aportan los datos que la arquitecta Margarita Martínez del Sobral y Campa provee en su tesis de doctorado Los conventos franciscanos del siglo XVI en el estado de Puebla. De acuerdo con esta autora:

El convento fue fundado en el siglo XVII, y fue visita de Huejotzingo, al parecer; se reedificó en el siglo XVII, invirtiendo la orientación, es decir originalmente se abría al poniente, en donde quedan vestigios de una barda que probablemente es la del atrio, al invertirse la entrada quedó por el oriente y con un atrio mucho menor.[19]

            Lo que vale la pena destacar es la interpretación que hace la doctora del Sobral y Campa sobre la orientación del convento. Es sabido que muchas de las iglesias de los conventos franciscanos del siglo XVI presentan su ábside orientado hacia el Este, mientras que el acceso se encuentra abierto hacia el poniente. Lo anterior aplica para la mayoría de los templos conventuales edificados en pueblos fundados por franciscanos o en donde se estableció una doctrina a su cargo tras llevarse a cabo un proceso de congregación o reducción de indios. Éste es el caso de San Salvador el Verde, cuya traza corresponde en todo al patrón de asentamiento de mediados del siglo XVI, ya que presenta una planta cuadricular, con una plaza y una iglesia con su ábside dirigido al oriente. Figura 1.

Figura 1. Traza del pueblo de San Salvador el Verde, Estado de Puebla.
© 2017 Google, INEGI

La doctora del Sobral y Campa expone también que el crecimiento del pueblo estaba íntimamente conectado con las dimensiones del templo, atrio y todo el terreno que comprende el conjunto conventual. De esta manera:    

Conociendo el largo total del templo conoceremos también la relación que guarda el templo con el atrio, así como las dimensiones de la manzana que contiene al convento. Teniendo las dimensiones de la manzana y los ejes de crecimiento armónico del rectángulo rector del trazo, se obtiene una espiral que rige el crecimiento del pueblo, de tal suerte que todas las partes del templo y convento, así como el atrio y manzana que lo contiene y el pueblo mismo, quedan relacionados entre sí.[20]

En otras palabras, de acuerdo con el modelo explicativo de crecimiento armónico de la doctora del Sobral y Campa, todo poblado en que hubiera un convento franciscano debería mostrar un desarrollo proporcional a las dimensiones del conjunto conventual. Figura 2.

 Figura 2. El modelo de crecimiento armónico aplicado a los poblados de San Pedro Cholula y Tepeaca, Estado de Puebla. Tomado de Martínez del Sobral y Campa, 1987.

 En el caso de San Martín, es pertinente hacer las siguientes observaciones: primeramente, cabe recordar que esta población no fue fundada por frailes franciscanos. Pero si analizamos con detalle un plano moderno de esta demarcación, nos daremos cuenta de inmediato que la traza cuadricular está presente y a la vez circunscribe algunas cuantas calles de su actual centro histórico. Es notorio que se respetó la ubicación de elementos constitutivos tales como la plaza y un solar al oriente de ésta para la edificación de la iglesia. Sin embargo, como hemos ya visto, en sus inicios este pueblo contó con tan sólo una ermita dedicada a San Martín Obispo, la cual estuvo ubicada en este terreno, lugar en el cual se construyó, hacia finales del siglo XVII, la parroquia de San Martín Turonense.[21] Figura 3.

Figura 3. Traza del poblado de San Martín Tesmelucan, Estado de Puebla.
© 2017 Google, INEGI

Además, las fundaciones conventuales dieguinas en otras urbes tuvieron lugar muchos años después de que éstas fueron creadas. Aunque para la fecha en que los franciscanos descalzos se establecieron en San Martín habían pasado apenas escasos diecisiete años del inicio de la vida del poblado, nada tuvieron que ver en la creación de éste, y por lo tanto, no ejercieron ninguna influencia en su traza original. El sitio que les fue concedido para la edificación de su convento está ubicado al poniente del centro de esta comunidad, habiendo una manzana de casas que lo separa de la plaza principal. De esto deduzco que su templo fue planeado desde un principio con el ábside dirigido al poniente, y no al oriente como lo supuso la doctora del Sobral y Campa, por lo tanto, el modelo de crecimiento armónico con base en el convento franciscano de Santa María Magdalena no es aplicable para el desarrollo urbano de San Martín. Figura 4.
Figura 4. El modelo de crecimiento armónico aplicado al poblado de San Martín Texmelucan, Estado de Puebla. Tomado de Martínez del Sobral y Campa, 1987.

Otro dato que nos provee la doctora del Sobral y Campa sobre este inmueble, y que merece nuestro interés, es aquél asociado con la fecha de su secularización. Según esta autora, es en el año de 1678 cuando la doctrina franciscana pasa a manos del clero secular.[22] Desconozco el origen de esta información, puesto que la investigadora tan sólo se limita a mencionar que todos los datos con respecto al convento fueron ‘obtenidos en el lugar’.[23] Lo anterior contrasta significativamente con lo que refiere el cronista de San Martín Texmelucan, ya que él nos dice que fue en 1767 cuando tuvo lugar este suceso. De acuerdo con este autor:

En diciembre de 1767, se le ordena al párroco de San Martín mostrar la superioridad de su clero secular a los frailes del convento dieguino. El párroco debía exigir, a partir de ese mes, la presentación de licencias para oficiar misa, confesar hombres y mujeres, y todo tipo de acción sacramental.[24]       

            Con todo, tenemos que la secularización de esta doctrina franciscana no consistió en un despojo hacia los frailes por parte del clero secular, tal y como había ocurrido a inicios de la década de 1640 bajo la dirección del entonces obispo de Puebla, Juan de Palafox y Mendoza. Es, por lo tanto, imprescindible hallar más información que evidencie la naturaleza de este fenómeno y dé cuenta de la relación que hubo entre frailes descalzos y seculares a lo largo de los siglos XVII y XVIII en esta región.
            Hasta donde llego a saber, hay algunos estudios que trazan un camino a seguir para la obtención de más datos para el enriquecimiento de este estudio. Existe una interesante tesis sobre la vida cotidiana de los frailes dieguinos elaborada por Daniel Salvador Vázquez Conde, en donde se hace mención de numerosos documentos sobre el convento de Santa María Magdalena.[25] Dicho material se encuentra en el Archivo de la Provincia del Santo Evangelio, sito en la Ciudad de Cholula, Puebla. Así mismo, aunque el cronista Jesús Contreras Hernández no haya utilizado un aparato crítico en su libro sobre la parroquia de San Martín Obispo, la bibliografía que ofrece nos da la pauta para saber qué documentos existen en los archivos del AGN, San Salvador el Verde y la parroquia de San Martín Texmelucan, que pueden ser consultados para la obtención de nuevos puntos de vista y líneas de búsqueda.
            Los problemas que surgen al querer analizar la presencia franciscana en el sitio objeto de este estudio son varios, tal y como lo he dejado patente en esta breve exposición. Empero, el panorama que se nos presenta para llevar a cabo una investigación sobre este tema es alentador. Por el momento habrá que esperar hasta que la recopilación de más datos provea nueva luz sobre nuestras incógnitas y nos ayude a disipar las penumbras que aún se ciernen sobre la presencia de los dieguinos en el poblado de San Martín y en las inmediaciones del Valle de Texmelucan.  
    
 BIBLIOGRAFÍA
Fuentes manuscritas:

AGN, Indiferente virreinal, caja 1142, exp. 028.

AGN, Indios, cont. 04, vol. 6, exp. 1021.

AGN, Inquisición 61, vol. 315, exp. 1.

Fuentes impresas:
Baltazar Brito Guadarrama, “Huexotzingo en el siglo XVI, transformaciones de un altépetl
mesoamericano”, México, tesis de doctorado en estudios mesoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011.

Brito Guadarrama, Baltazar, Huexotzingo, cuatro siglos de historia, México, Municipio de
Huejotzingo, Raíz de Sol, 2016.
   
Contreras Hernández, Jesús, El ex Convento dieguino y su templo en San Martín
Texmelucan (Puebla)”, México, México en el Tiempo, Revista de Historia y Conservación, México Desconocido-INAH, núm. 16, diciembre 1996-enero 1997.

Historia general de la parroquia de San Martín Obispo, México, Gráficos Odín, 1996.

Cuevas, Mariano, Historia de la Iglesia en México, México, Imprenta del Asilo Patricio Sanz,
1922, Tomo II. 

Gayangos, Don Pascual de, Cartas y relaciones de Hernán Cortés al emperador Carlos V,
París, Imprenta Central de los Ferro-Carriles, 1866.

Gerhard, Peter, Geografía histórica de la Nueva España 1519-1821, México, Universidad
Nacional Autónoma de México, 1986.   
Jesús Contreras Hernández, Historia general de la parroquia de San Martín Obispo, México, Gráficos Odín, 1996.

Martínez del Sobral y Campa, Margarita Bertha, “Los conventos franciscanos del siglo XVI
en el Estado de Puebla”, México, tesis de doctorado en arquitectura, Universidad Nacional Autónoma de México, 1987.

Medina, Fray Balthasar de, Chronica de la santa provincia de San Diego de México, de
religiosos descalzos de NSPS Francisco en la Nueva España, México, Juan de Ribera, Impresor y mercader de libros en el Empedradillo, 1682.

Vázquez Conde, Daniel Salvador, “Religiosidad y vida cotidiana en la provincia de
franciscanos descalzos de San Diego de México, 1599-1821”, México, tesis de licenciatura en etnohistoria, Escuela Nacional de Antropología e Historia, 2007.

Vázquez Valdivia, Paloma, “El constitucionalismo descalzo franciscano”, España, tesis de
doctorado en historia, Universidad Complutense, 2002.

ANEXOS.

Convento y Templo de Santa María Magdalena, franciscanos descalzos, San Martín Texmelucan, Puebla.
Foto: Martín Carrillo Ibáñez

Solicitud de Fray Eugenio Bueno, guardián del convento de Santa María Magdalena para que se le asigne 2 indios para terminar la construcción de su convento.
AGN, Indiferente virreinal, caja 1142, exp. 028.





[2] Baltazar Brito Guadarrama, Huexotzingo, cuatro siglos de historia, México, Municipio de Huejotzingo, Raíz de Sol, 2016, pp. 160, 162, 164.   
[3] Don Pascual de Gayangos, Cartas y relaciones de Hernán Cortés al emperador Carlos V, París, Imprenta Central de los Ferro-Carriles, 1866, p. 167.   
[4] Ibid.
[5] Baltazar Brito Guadarrama, “Huexotzingo en el siglo XVI, transformaciones de un altépetl mesoamericano”, México, tesis de doctorado en estudios mesoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011, p. 228.
[6] Mariano Cuevas, Historia de la Iglesia en México, México, Imprenta del Asilo Patricio Sanz, 1922, Tomo II, pp. 490, 491. 
[7] Peter Gerhard, Geografía histórica de la Nueva España 1519-1821, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1986, p. 145.   
[8] Jesús Contreras Hernández, Historia general de la parroquia de San Martín Obispo, México, Gráficos Odín, 1996, p. 18.
[9] Fray Balthasar de Medina, Chronica de la santa provincia de San Diego de México, de religiosos descalzos de NSPS Francisco en la Nueva España, México, Juan de Ribera, Impresor y mercader de libros en el Empedradillo, 1682, p. 255v.
[10] AGN, Indios, cont. 04, vol. 6, exp. 1021.
[11] Fray Balthasar de Medina, op. cit.,  pp. 53, 53v, 54. 
[12] Idem., pp. 109v, 110.
[13] AGN, Inquisición 61, vol. 315, exp. 1.
[14] AGN, Indiferente virreinal, caja 1142, exp. 028.
[15] Paloma Vázquez Valdivia, “El constitucionalismo descalzo franciscano”, España, tesis de doctorado en historia, Universidad Complutense, 2002, p. 259.
[16] Jesús Contreras Hernández, op.cit., p. 30.
[17] Jesús Contreras Hernández, El ex Convento dieguino y su templo en San Martín Texmelucan (Puebla)”, México, México en el Tiempo, Revista de Historia y Conservación, México Desconocido-INAH, núm. 16, diciembre 1996-enero 1997, p. 34.
[18] Ibid.
[19] Margarita Bertha Martínez del Sobral y Campa, “Los conventos franciscanos del siglo XVI en el Estado de Puebla”, México, tesis de doctorado en arquitectura, Universidad Nacional Autónoma de México, 1987, p. 264.
[20] Idem., pp. 181, 182.
[21] Jesús Contreras, Historia General de la Parroquia de San Martín Obispo, op. cit., pp. 23, 42.
[22] Margarita Martínez del Sobral y Campa, op. cit., p. 264.
[23] Ibid.
[24] Jesús Contreras Hernández, op. cit. p. 81.
[25] Daniel Salvador Vázquez Conde, “Religiosidad y vida cotidiana en la provincia de franciscanos descalzos de San Diego de México, 1599-1821”, México, tesis de licenciatura en etnohistoria, Escuela Nacional de Antropología e Historia, 2007.