MARTÍN CARRILLO IBÁNEZ.
MEXISTORÍA CONSULTORÍA ANTROPOLÓGICA ®
El Aguacate, el pájaro y el látigo: tres
palabras con sentidos profundamente mexicanos.
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e entre las muchas lenguas indígenas que
se hablan en nuestro país, es el náhuatl una de las que más han aportado a la
lingüística universal. Esto debido a que sus vocablos sirvieron de vehículo
para la difusión del conocimiento de aquellas cosas nuevas que significaron un
descubrimiento para occidente. De hecho, si nos internamos en su estudio descubriremos,
sin duda, la gran riqueza expresiva de sus vocablos, la imponente expresividad
de sus oraciones, su elocuente cadencia al ser hablada.
En el terreno
léxico, son muchas las palabras derivadas del náhuatl que se encuentran diseminadas
en diversas lenguas del mundo. Pongamos por ejemplo la palabra chile, nahuatlismo
cuyo origen encontramos en la palabra chilli,
la que denomina a una “planta herbácea o arbustiva de la familia de las
Solanáceas[1]”,
cuyo fruto, el cual puede ser de distintos colores, formas y tamaños, es usado
en la elaboración de salsas o diversos platillos típicos mexicanos. Sin
embargo, contrario a lo que podría creerse, esta palabra no es usada sólo en la
lengua española de México y otras naciones de habla hispana, sino también, pongamos
por ejemplo, en la lengua inglesa, en la cual la encontramos ya sea como chili o chilli. Otro ejemplo son las palabras tomate (tomatl), en inglés tomatoe,
en francés tomate; cacao (cacahuatl),
en inglés y francés cocoa; chocolate
(xocoatl), en inglés chocolate, en francés chocolat; coyote (coyotl), en inglés coyote; y finalmente, la palabra aguacate (ahuacatl), la cual se escribe en inglés avocato, la que se deriva a su vez del
“nombre francés avocat y éste de una
vieja grafía de auacat”.[2]
Como puede
verse, la existencia de nahuatlismos en otras lenguas es notable; y si en éstas
los hallamos, con más razón se puede hablar de su presencia en el español de
nuestro país, en el cual un número inmenso de nahuatlismos siguen aún en uso,
contribuyendo así al acrecentamiento de la riqueza expresiva de esta lengua
procedente de la antigua Castilla. Hoy en día no es difícil escuchar en el
habla coloquial de un mexicano del centro de nuestro país expresiones como
“cuates lo aguacates, y no se hablan” con clara alusión a los testículos, “sacúdete
el pájaro” refiriéndose al pene, o “voy a ver a mi látigo” para dar a entender
una visita a la compañera sentimental. ¿Pero acaso nos hemos preguntado alguna
vez de dónde provienen estas expresiones o por qué llamamos aguacates a los testículos,
pájaro al miembro viril, látigo a la novia, esposa o amante? La respuesta no es
difícil si acudimos al estudio de ciertos vocablos antiguos de origen náhuatl.
En la lengua
náhuatl clásica podemos encontrar el vocablo auacatl, el cual es definido por Fray Alonso de Molina en su
Vocabulario en Lengua Castellana y Mexicana (1571) como “fruta conocida, o el
compañón”, siendo en este caso el compañón un vocablo arcaico equivalente a
testículo. Del mismo modo, encontramos en el Diccionario de la Lengua Náhuatl o
Mexicana de Rémi Siméon (1885) que ahuacatl
o auacatl es una “especie de drupa
(fruto carnoso de una sola semilla) llamada aguacate, fruto del árbol del mismo
nombre; testículo”.[3]
Como podemos ver, este vocablo tiene la misma acepción en los dos diccionarios.
Esto nos demuestra que probablemente ya desde la época prehispánica dicho
vocablo era usado para denotar esa parte corporal del macho llamada testículo.
Otro vocablo
náhuatl interesante es tototl. Molina
se limita a dar el equivalente castellano “paxaro” (pájaro). Sin embargo, Rémi
Siméon expande las acepciones del vocablo al definirlo de la siguiente manera:
“Tototl. s. Pájaro; en sentido figurado miembro viril, verga”.[4]
Otra palabra digna de atención es mecatl.
Molina sólo nos la traduce como cordel o soga. Por el contrario, Siméon nos
provee de diversas acepciones interesantísimas. Primeramente, nos dice que mecatl es una “cuerda, látigo”, para después
mostrarnos que en sentido figurado dicha palabra denomina a la “concubina” o “amante”.
Como ha podido
observarse, de estas tres palabras la única que conservó la raíz náhuatl es
aguacate, las otras dos cayeron en desuso, pero sobrevive el contenido
semántico, la riqueza de la idea a través de los vocablos pertenecientes a la
lengua española. Queda manifiesta entonces la importancia del náhuatl en la
forma en que nos expresamos día con día; basten estos ejemplos para demostrar
cómo el espíritu de la lengua se ha trasvasado a través de los años,
enriqueciendo el significado de las palabras pertenecientes al español con la fuerza
expresiva, ideológica y cultural de un pueblo y una cultura que nunca se negará
a perecer, ya que pervive en cada uno de nosotros y se manifiesta a cada
momento en que hacemos uso del lenguaje que nos heredó la importantísima fusión
de dos mundos tan grandes e importantes como la España del siglo XVI y el
México prehispánico.
Bibliografía.
Caso, Alfonso, Contribución de las Culturas Indígenas a la Cultura Universal, México y
la Cultura,
Secretaría de Educación Pública, México, 1941.
Hornby, A. S., Oxford Advanced Learners’ Dictionary, Oxford University Press,
England, 6th
Edition, 2000.
Molina, Fray Alonso de, Vocabulario
en Lengua Castellana y Mexicana, Edición
Facsimilar de la
edición de 1571, Editorial Porrúa, México, 2004.
Montemayor, Carlos, Diccionario del náhuatl en el español de México, Universidad
Nacional
Autónoma de México, México, 2007.
Siméon, Rémi, Diccionario de la Lengua Náhuatl o Mexicana, Siglo XXI Editores,
México,
Decimoctava Edición al Español, 2006.
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