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martes, 5 de junio de 2018


Escuela Nacional de Antropología e Historia.
Licenciatura en Etnohistoria.

Proyecto de Investigación Formativa II 


“Conflicto entre los siervos de Dios. La secularización de la doctrina franciscana de San Salvador el Verde en el Valle de Texmelucan, 1568-1571”


Elaboró:

Martín Carrillo Ibáñez
120150536




RESUMEN
La presencia franciscana en el Valle de Texmelucan, en el Estado de Puebla, ha sido poco estudiada hasta el día de hoy. Son escasos los datos que se han publicado al respecto y poco es lo que se conoce sobre el proceso de secularización de la doctrina franciscana de San Salvador el Verde. Este texto busca ser un acercamiento al estudio de este tema, así como plantea los aportes que conlleva su investigación dentro del contexto de las primeras secularizaciones realizadas durante la segunda mitad del siglo XVI.   

PALABRAS CLAVE:
Valle de Texmelucan; franciscanos; San Salvador el Verde; convento de San Salvador el Verde; clero regular; clero secular; secularización.

 A principios de la cuarta década del siglo XVII, tuvo lugar el momento más álgido de la lucha entre el clero regular y secular por la administración de las doctrinas de indios en el valle poblano-tlaxcalteca. Don Juan de Palafox y Mendoza, obispo de Puebla y Visitador General de la Real Audiencia, llevó a cabo, desde 1640, la secularización de varias doctrinas franciscanas en la región de lo que hoy comprenden los estados de Puebla y Tlaxcala.
            Entre las justificaciones esgrimidas por el obispo Palafox y Mendoza para llevar a cabo la secularización destaca la idea de que, para obtener mejores resultados en la evangelización de los naturales, los frailes doctrineros debían poseer el conocimiento de un idioma indígena.
El problema idiomático había ya originado un acalorado debate a lo largo del siglo XVI y la formulación de no pocas ordenanzas al respecto por parte de la Corona española. Se dispuso que el conocimiento de la lengua local era obligatorio para los doctrineros. Además, en una cédula del 17 de marzo de 1615 se hizo patente la amenaza de quienes no aprendieran el habla de sus feligreses serían desplazados de su cargo.[1]     
El incumplimiento de estas disposiciones acarreó la insistencia del monarca sobre este asunto, así como la repetición de una real cédula de 1618 el 4 de julio de 1620 y el 9 de febrero de 1622, en la cual se instaba a los clérigos a ser examinados en el conocimiento de la lengua de su doctrina.[2]
El obispo Palafox, sabedor del caso omiso que se había hecho a estos mandatos, decidió someter a examen a los religiosos de su diócesis, arguyendo que aquéllos que no aprobaran o no se presentaran serían removidos de su cargo y reemplazados por curas seculares que sí hablaran una lengua indígena. Sólo pocos se examinaron, a lo que Palafox respondió respetando la posesión de sus doctrinas. Los demás fueron sustituidos sin miramientos.[3]
La serie de acciones emprendidas por el obispo Palafox fueron ampliamente comentadas y los reproches no se hicieron esperar. En su defensa, Palafox declaró que su proceder fue el resultado de la ejecución de las instrucciones dadas por la Corona, las cuales le compelían a resolver el tan conflictivo asunto del nulo pago de diezmos en las regiones administradas por frailes.[4]
En las Alegaciones en favor del clero, el obispo Palafox y sus partidarios asentaron toda una serie de justificaciones para validar el despojo. Entre ellas se mencionan las ventajas económicas ganadas con la administración del clero secular. A este respecto, es interesante lo que se consignó en las Alegaciones acerca de los beneficios obtenidos con la secularización de la doctrina de San Salvador el Verde, poblado que aparece en los documentos como San Salvador Tesmeluca y que fue secularizado en una época tan temprana como 1568.

Otras vezes se han ausentado, desamparando los pueblos, yendose a viuir [los indios] a beneficios de los clerigos, formandose muy populosos en pocos dias, con los tributarios que se huyen de las dotrinas en que los administran regulares, como se está viendo en el beneficio de San Saluador Tesmeluca deste obispado, que siendo pueblecico pequeño perteneciente a la cabecera de Huexocingo, dotrina remouida aora ocho años a los religiosos, pidieron clérigo los pocos indios del. Y auiéndolo puesto el obispo, con consulta del Virrey, se ha formado en espacio de treinta años, con los indios que se le agregaron de la dotrina, y cabecera de los frayles, tan grande, y populoso beneficio, assi de indios, como de españoles, que las visitas que tiene oy sujetas San Saluador son trece, y la población de Españoles tan copiosa, que no auiendo auido alli nunca alcalde mayor, sino que pertenecia, y estaua sujeto este beneficio al de Huexocingo, que administrauan los frayles, el Conde de Saluatierra lo ha señalado, y hecho gouierno, y alcaldía mayor distincta: porque lo que quando entró el clérigo a administrar era pueblecito, o visita de indios, sujeto a la cabecera de Huexocingo de religiosos, ha venido a ser demas […] mayor cabecera que la que reconocía entonces.[5]

Puede deducirse de las palabras anteriores que muchos indios abandonaron los territorios regidos por frailes para concentrarse en pueblos administrados por seculares. En el caso específico de San Salvador, es probable que el aumento en su número de tributarios redundó en beneficios económicos para la corona y los sacerdotes seculares, ya que, como señala Virve Piho, uno de los motivos por los cuales se buscó la secularización de las doctrinas de indios fue el cobro del diezmo que los regulares estaban exentos de pagar, el cual sería utilizado para la manutención de los seculares, así como la edificación y mantenimiento de las iglesias, liberando de este modo a la Corona de un gasto que mermaba considerablemente los recursos de la Real Hacienda.[6]
Otros documentos, sin embargo, muestran que la secularización de la doctrina de San Salvador no estuvo exenta de problemas, ya que distó mucho de ser una tranquila transición de una administración regular a secular, en la cual, como anota el obispo Palafox, “pidieron clérigo los pocos indios del.” Así se constata en una carta escrita al rey Felipe II por el cabildo de Huejotzingo el 20 de abril de 1571.
Después de la acostumbrada salutación, se informa que el clérigo secular, impuesto por el obispo de Tlaxcala “por fuerza y contra voluntad” para sustituir a los frailes franciscanos, los somete a grandes abusos, les da malos ejemplos y les requiere servicios personales de manera excesiva. Asimismo, añaden que el dicho sacerdote desconoce la lengua náhuatl.   

Y porque de presente recibimos muy grande vejación y agravio, con un clérigo que nos ha puesto el obispo de Tlaxcala, donde la orden de San Francisco tenían puestos frailes que los adoctrinasen, y el obispo, por fuerza y contra voluntad, quitó los frailes que nos adoctrinaban y predicaban desde que entraron los españoles en esta tierra, a los cuales frailes tenemos por padres y muy gran devoción, y nos puso un clérigo que no sabía nuestra lengua, y nos dio muy mal ejemplo, con granjerías que tuvo y tiene al presente, y con servicios personales de indios e indias que nos pide y le damos a la continua…[7]

Aunado a ello, los señores indígenas se quejan de otros clérigos y de la intención de edificar una iglesia, cuyo costo sería solventado por los habitantes de Huejotzingo y pueblos sujetos. Expresan, además, haber sido eficientemente evangelizados por los frailes franciscanos, por lo cual piden que sean restituidos en el convento e iglesia que tienen en San Salvador para así evitar sufragar los gastos de la construcción de la parroquia secular.

…otras muchas vejaciones […] recibimos de los otros clérigos y la que nos quieren dar, fundando en la dicha aldea a nuestra costa, una iglesia que por lo menos costará más de veinte mil ducados, los cuales y lo demás se excusará con que los frailes de la otra orden con su humildad, vuelvan a poblar la dicha iglesia que antes tenían, que es bastante para la dicha aldea que está dos leguas desta ciudad [de Huejotzingo], donde hay un monasterio de los dichos frailes de San Francisco de quienes muy bastantemente hemos sido doctrinados e industriados en las cosas de nuestra santa fe católica…[8]

            La polémica construcción del templo quedó también asentada en el Códice Chavero de Huexotzingo, documento compuesto en el año de 1578 para servir como un elemento probatorio en el juicio promovido en contra de los oficiales de la república de esta comarca. En la lámina cero de este códice se aprecia, en la parte superior derecha, la imagen de una iglesia y, a sus pies, una glosa en náhuatl que versa lo siguiente:

Yc tlachichiualoc teopan Uex[otzi]nco S[anc]ta María de Jesus S[anc]t Sal[vad]or, yhua[n] onca[n] quiz in pleytos yc mochiuh, yhua[n] nocenq[ui] onca[n] quiz Inin tlastlauil, mochiuh techpouhq[ue] ypa[n] setenta años, comunidad pouhqui.[9]

            De igual manera, este documento informa que se invirtieron 4,061 pesos y 4 tomines en las obras del mencionado templo, gastos que fueron sufragados con dinero de los bienes de comunidad.[10] Es interesante notar que la palabra náhuatl “tlachichihualoc” fue traducida por Brito Guadarrama como “se compuso”[11], lo cual nos da una pista interesante sobre las condiciones del inmueble durante la década de los años 70 del siglo XVI.
Molina traduce tlachichihua como “aderezar una cosa”[12], esto es, componer, adornar, hermosear. Por su parte, Rémi Siméon traduce este término como “adornar, arreglar, preparar bien una cosa”.[13] Thelma Sullivan añade información al hacernos saber de la existencia del verbo reflexivo calchihua, es decir, construirse una casa.[14] Esto lo constatamos en Siméon al encontrar este mismo verbo para expresar “construir su casa”[15] y el sustantivo calchichiualiztli para decir “reparación, restauración de una casa”[16]. Lo mismo hallamos en Molina, pues nos dice que este vocablo significa “reparo o remiendo de casa.”[17]
Por lo tanto, si sustituimos la palabra calli, casa, por el vocablo teopan, templo, la frase tlachichiualoc teopan Uex[otzi]nco S[anc]ta María de Jesus S[anc]t Sal[vad]or puede traducirse como “fue compuesto (arreglado, reconstruido, restaurado, reparado) el templo de Santa María de Jesús San Salvador en Huexotzingo”.
Del análisis anterior se deduce que la iglesia a la que se refiere el Códice Chavero de Huexotzingo no fue una edificación nueva, tal y como podríamos interpretar de la siguiente cita tomada de la tesis Huexotzingo en el siglo XVI. Transformaciones de un altépetl mesoamericano de Baltasar Brito Guadarrama:

En el Códice Chavero de Huexotzingo quedó constancia del alto costo de la iglesia construida en San Salvador. En el extremo derecho de la lámina cero del códice, los oficiales de república del cabildo indicaron en náhuatl que se pagaron de los bienes de comunidad 4,061 pesos y 4 tomines para la edificación del templo, situación que generó conflictos al interior del altépetl pues los maceguales afirmaban que la construcción de la iglesia se había hecho únicamente con limosnas de los indígenas y sin la intervención del cabildo.[18]

Por consiguiente, el templo al que se hace referencia no fue edificado por primera vez. Tampoco fue reconstruido, restaurado o reparado debido a su mal estado, ya que en su carta de abril de 1571, los señores de Huejotzingo piden que este inmueble vuelva a ser ocupado por los frailes franciscanos para evitar de este modo el dispendio que exigía la construcción de una nueva iglesia para el cura secular. Por ende, infiero que las reparaciones expresadas en el Códice Chavero de Huexotzingo más bien hacen alusión a posibles modificaciones que sufrió el templo conventual de San Salvador. Esto es evidente al observar la actual iglesia de este poblado, ya que ésta no sólo se encuentra asentada en el terreno que antaño ocupó todo el conjunto conventual franciscano, sino que su nave presenta las dimensiones y características de un templo conventual de visita de mediados del siglo XVI.
Es probable que hacia 1571 el cura secular que reemplazó a los franciscanos se haya contentado con realizar tan sólo algunas modificaciones a este inmueble. Esto debido a la fuerte oposición que enfrentó por parte de los indios para la construcción de una nueva iglesia. Estos cambios, con el paso de los años, dieron como resultado una nave con planta de cruz latina, cúpulas y capillas laterales.
Hasta ahora, el único dato que poseo sobre la fecha de secularización de la doctrina de San Salvador es la que provee Peter Gerhard en su libro Geografía histórica de la Nueva España 1519-1821. Según este autor, San Salvador se secularizó en 1568[19]. Para este año, el obispo de Tlaxcala era, de acuerdo con datos de Mariano Cuevas, Bernardo Villagómez (Fernando Villagómez), quien tomó posesión del obispado de Tlaxcala el 16 de julio de 1565, y falleció el 3 de diciembre de 1570.[20]
No he hallado todavía algún documento en que se expresen las causas por las que los frailes franciscanos fueron reemplazados por el sacerdote secular. Sólo consta que en el mismo año de 1571, según la Relación del distrito y pueblos del obispado de Tlaxcala, Alonso Ximenes es mencionado como el “clérigo, lengua mexicana” del poblado de San Salvador.[21] Con este documento se establece que el nombre del cura del que se quejan amargamente los señores de Huejotzingo es el de Alonso Ximenes, y que para cuando envían su carta a Felipe II este sacerdote ya había aprendido la lengua náhuatl.
Por el contrario, el llamado Códice Franciscano nos provee datos interesantísimos al respecto.  Joaquín García Icazbalceta publicó este libro en 1889 como fruto de la recopilación de las relaciones que los frailes franciscanos hicieron, hacia 1570, por orden del Visitador del Consejo de Indias, Licenciado Juan de Ovando. De acuerdo con García Icazbalceta:

Duró, pues, la Visita de Ovando tres años, de 1568 á 1571. El objeto de ella era inquirir si había desempeñado bien aquel Consejo la gobernación de las Indias, tanto en lo civil como en lo eclesiástico; y para ello pidió el Visitador minuciosos informes á todas las provincias y diócesis de América.[22] 

            Ante tal situación, los franciscanos de Huejotzingo no dejaron pasar la oportunidad de dar su parecer con respecto al despojo que habían padecido en su doctrina de San Salvador. Dicen los frailes:

…hay otro monesterio de Sant Miguel en la ciudad do Guaxocingo, la cual es también de S. M. Solía ser esta gran provincia y mucha gente, y ahora podrá tener hasta ocho mill vecinos, con todos sus subjetos. La causa de su diminución han sido mortandades, y haber cargado los tributos de los muertos sobre los vivos, por lo cual se han huido muchos á otras partes, y tras esto haberles puesto clérigo en un subjeto suyo que se dice S. Salvador, adonde los frailes de Sant Francisco tenían tomado sitio de monesterio, dado por el Virrey D. Luis de Velasco.[23]

De esta cita se colige que para los frailes franciscanos tres fueron las causas que provocaron el despoblamiento de la antaño populosa y fecunda región de Huejotzingo: las epidemias, los abusos en el cobro de los tributos y el despojo de la doctrina franciscana de San Salvador por parte del clero secular. Esto evidencia, por una parte, que los frailes aprovecharon estas relaciones hechas a Ovando para quejarse por la secularización de San Salvador, y que, por otro lado, los informes que nos da Palafox en las Alegaciones son de dudosa credibilidad y pueden ser cuestionados.
Es fácil imaginar que la secularización de la doctrina franciscana de San Salvador conllevó toda una serie de enfrentamientos entre regulares y seculares a finales de la década de 1560 y principios de 1570. Lo anterior se confirma en otra parte del ya citado Códice Franciscano, la cual lleva por título Copia y Relación de las facultades y Breves Apostólicos que los Religiosos de la Nueva España tenemos para la administración de los Sacramentos y enseñamiento de la Doctrina, y cómo usamos dellos. Ahí se reitera la responsabilidad del obispo en el decaimiento de la región de Huejotzingo al haber permitido que la doctrina de San Salvador fuera administrada por un clérigo secular.

Cédula de S. M. para que no se haga novedad en cuanto á poner clérigos adonde hay Religiosos. [Impresa en el Cedulario de Puga, fol. 193, 1ª ed.; tom. II, pág. 287, 2ª ed.]
Adición.- Una de las cédulas más acertadas que se ha proveído para estas partes es esta, y su cumplimiento al pie de la letra, sin otra declaración ni limitación, importa sobremanera, porque por ninguna vía se compadecen entre indios, que ministros de diferente hábito y profesión tengan cargo dellos en un mismo pueblo, ni dentro de toda su jurisdicción; y así, por no se haber guardado esta cédula después que fué proveída, está la ciudad y provincia de Huajocingo bien desmedrada, que solía ser de las principales de la Nueva España; y es que tiene puesto un clérigo el Obispo de Tlaxcala en un sujeto de Uuajocingo, que se dice San Salvador, contra la voluntad de los principales de la dicha ciudad.[24]   
     
            Todo esto nos muestra que la secularización de este poblado distó mucho de ser lo que el obispo Palafox buscó mostrar en las Alegaciones. Considero que bien valdría la pena ahondar en el estudio de este conflicto por varias razones. En primer lugar, es poco lo que se sabe sobre la evangelización del Valle de Texmelucan en el periodo que va de 1524 a 1568. En segundo lugar, creo que el enfrentamiento que se da entre regulares y seculares en San Salvador puede proveer información valiosa para el estudio del proceso de secularización en el obispado de Puebla-Tlaxcala durante la segunda mitad del siglo XVI. En tercer lugar, llama mi atención el saber cuáles fueron las motivaciones y justificaciones que pudieron esgrimirse para la secularización de la doctrina franciscana de San Salvador.
No debemos olvidar, por otra parte, que desde su fundación el pueblo de San Salvador fungió como la puerta de acceso al valle poblano-tlaxcalteca a través del importante camino que comunica las ciudades de México, Puebla y Veracruz, y que hasta antes de la fundación del poblado de San Martín Tlauzinteco (hoy San Martín Texmelucan) fue éste el principal asentamiento urbano de la región noroeste del Valle de Texmelucan.
Así mismo, se sabe que hacia finales del siglo XVI hubo en San Salvador una importante producción de grana cochinilla[25] y que los bienes de comunidad de Huejotzingo recibían importantes ingresos de las ventas y mesones instalados en su territorio.[26] Pero también el Valle de Texmelucan destacó por la amplia producción cerealera que se desarrolló intensamente a partir de la segunda mitad del siglo XVI y que dio origen, en el siglo siguiente, al establecimiento de un gran número de haciendas en la región.[27]      
 No sé hasta qué punto la condición económica favorable de San Salvador haya motivado su secularización, empero, no puede pasarse por alto este elemento como uno de los posibles determinantes de la decisión del obispo de reemplazar a los frailes de esta comarca por el cura secular Alonso Ximenes. Queda mucho por investigar para poder dar sustento a este estudio, así como para robustecer y concretar cualquier posible conclusión al respecto.
   

BIBLIOGRAFÍA
Fuentes manuscritas:

AGI, Indiferente, 1529. N. 7.

Fuentes impresas:
Alegaciones en favor del clero, estado eclesiástico, i secular, españoles, e indios del Obispado de la Puebla de los Angeles sobre las doctrinas que en execución del Santo Concilio de Trento, cédulas i provisiones reales, removió en el su ilustrísimo obispo don Juan de Palafox i Mendoza, del Consejo de su Majestad i del Real de las Indias el año de 1640 en el pleito con las sagradas religiones de Santo Domingo, San Francisco y San Agustín, dedicadas al Rey nuestro Señor Filipo III. Puebla, 1644, 274 fols.


Brito Guadarrama, Baltazar, Códice Chavero de Huexotzingo. Proceso a sus oficiales de
República, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2008.
   
Huexotzingo en el siglo XVI, transformaciones de un altépetl mesoamericano”,
México, tesis de doctorado en estudios mesoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011.

Cuevas, Mariano, Historia de la Iglesia en México, México, Imprenta del Asilo Patricio 
            Sanz, 1922, Tomo II. 

García Icazbalceta, Joaquín, Códice franciscano, Informe de la Provincia del Santo
           Evangelio al Visitador Juan de Ovando. Informe de la Provincia de Guadalajara 
           al mismo. Cartas de Religiosos, 1533-1569, México, Imprenta de Francisco Díaz de 
           León, 1889.   p. viii.

Gerhard, Peter, Geografía histórica de la Nueva España 1519-1821, México, Universidad
Nacional Autónoma de México, 1986.   

Domínguez, Davison Gustavo, “Agua, sociedad y territorio en el Valle de Texmelucan, 
           Puebla, durante el siglo XVII. La conformación de un espacio agrícola regional”, 
           México, tesis de doctorado en antropología, Universidad Nacional Autónoma de 
           México, 2011.

Molina, Fray Alonso de, Vocabulario en lengua castellana y mexicana y mexicana y
castellana, México, Editorial Porrúa, 2004, p. 20.

Piho, Virve, La secularización de las parroquias en la Nueva España y su repercusión en
San Andrés Calpan, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1981.

Siméon, Rémi, Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana, México, Siglo XXI, 2006.

Sullivan, Thelma, D., Compendio de la gramática náhuatl, México, Universidad Nacional
Autónoma de México, 2014.



[1] Virve Piho, La secularización de las parroquias en la Nueva España y su repercusión en San Andrés Calpan, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1981, p. 135.
[2] Idem. p. 137.
[3] Idem. p. 141.
[4] Idem. p. 151.
[5] Alegaciones…, fols. 160, 160 v.
[6] Virve Piho, op. cit. p. 126.
[7] Mariano Cuevas, Historia de la Iglesia en México, México, Imprenta del Asilo Patricio Sanz, 1922, Tomo II, pp. 490, 491.
[8] Ibidem.
[9] Baltasar Brito Guadarrama, Códice Chavero de Huexotzingo. Proceso a sus oficiales de república, México, INAH, 2008, pp. 78, 79.
“Se compuso el templo de [H]uex[otzi]nco Santa María de Jesús San Salvador y de ahí salió, por eso fueron los pleitos que se hicieron y también un poco de ahí salió lo que se constituyó en el pago de ellos, nos lo contaron el año setenta pertenece a la comunidad”. Paleografía y traducción de Baltasar Brito Guadarrama.
[10] Baltasar Brito Guadarrama, Huexotzingo en el siglo XVI, transformaciones de un altépetl mesoamericano”, México, tesis de doctorado en estudios mesoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011, p. 229.
[11] Brito Guadarrama, Códice Chavero de Huexotzingo, p. 79.
[12] Fray Alonso de Molina, Vocabulario en lengua castellana y mexicana y mexicana y castellana, México, Editorial Porrúa, 2004, p. 20.
[13] Rémi Siméon, Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana, México, Siglo XXI, 2006, p. 98.
[14] Thelma D. Sullivan, Compendio de la gramática náhuatl, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2014, p. 15.
[15] Rémi Siméon, Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana, p. 60.
[16] Ibidem.
[17] Fray Alonso de Molina, Vocabulario en lengua castellana y mexicana…, p. 11.
[18] Baltasar Brito Guadarrama, Huexotzingo en el siglo XVI, pp. 228, 229. Las cursivas son mías.
[19] Peter Gerhard, Geografía histórica de la Nueva España 1519-1821, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1986, p. 145. 
[20] Mariano Cuevas, Historia de la Iglesia en México, México, Imprenta del Asilo Patricio Sanz, 1922, Tomo II, p. 76.  
[21] AGI, Indiferente, 1529. N. 7.
[22] Joaquín García Iczabalceta, Códice franciscano, Informe de la Provincia del Santo Evangelio al Visitador Juan de Ovando. Informe de la Provincia de Guadalajara al mismo. Cartas de Religiosos, 1533-1569, México, Imprenta de Francisco Díaz de León, 1889. p. viii.
[23] Idem. p. 25.
[24] Ibidem. pp. 130, 131. 
[25] Baltasar Brito Guadarrama, Códice Chavero de Huexotzingo, p. 49.
[26] Ibidem.
[27] Davison Gustavo Mazabel Domínguez, “Agua, sociedad y territorio en el Valle de Texmelucan, Puebla, durante el siglo XVII. La conformación de un espacio agrícola regional”, México, tesis de doctorado en antropología, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011.

jueves, 30 de noviembre de 2017


Escuela Nacional de Antropología e Historia.
Licenciatura en Etnohistoria.

COLOQUIO SOCIEDAD Y CULTURA EN EL MÉXICO COLONIAL, 2017 


“La presencia dieguina en el Valle de Texmelucan.
Problemas y nuevas perspectivas”



Ponente:

Martín Carrillo Ibáñez
Estudiante de la Licenciatura en Etnohistoria
de la Escuela Nacional de Antropología e Historia



El Valle de Texmelucan se encuentra situado al noroeste de la ciudad de Huejotzingo, en el estado de Puebla. Actualmente comprende en su territorio varias comunidades, las cuales se ubican dentro de los municipios de Tlahuapan, San Matías Tlalancaleca, San Salvador el Verde, San Felipe Teotlalcingo, San Martín Texmelucan y Chiautzingo.[1] Figura 1. Durante la época prehispánica, esta región formó parte del dominio de Huejotzingo, siendo sus sujetos dentro del valle los poblados de Chiautzinco, Teotlaltzinco y Coatlinchan, junto con sus respectivos calpultin. Esta situación se mantuvo durante el periodo colonial, ya que en la Matrícula de Huexotzingo de 1560 encontramos estos mismos lugares con los nombres de San Lorenzo Chiauhtzingo, San Felipe Teotlancingo y Santa María Tetzmollocan.[2]
            Las primeras noticias sobre la presencia hispana en la región del Valle de Texmelucan son provistas por Hernán Cortés, ya que en su tercera carta de relación nos informa lo siguiente:

E otro día, que fueron 28 de diciembre, día de los inocentes, me partí con toda la gente puesta en órden, y fuimos á dormir á seis leguas de Tascaltecal, en una población que se dice Tezmoluca, que es de la provincia de Guajocingo…[3]      
           
            Así mismo, el conquistador extremeño escribe que el “otro día después de los inocentes, habiendo oído misa y enconmendádonos a Dios, partimos de la dicha población de Tezmoluca...”[4] De este modo, tenemos que la primera manifestación del cristianismo en esta tierra fue el día 29 de diciembre de 1520. Pero fue sólo con la llegada de los 12 misioneros franciscanos en 1524, que la región de Huexotzingo empezó a ser evangelizada. Por el momento carezco de datos precisos sobre los primeros años de evangelización del Valle de Texmelucan, ya que la única información que poseo hasta ahora da cuenta que para el año de 1568 ya existía una doctrina franciscana en el recién creado poblado de San Salvador Tlalnepantla (hoy San Salvador el Verde). Desconozco, de igual manera, la fecha de fundación de este pueblo, sin embargo, tengo la certeza que forma parte del grupo de poblados que surgen como resultado de las reducciones o congregaciones de indios de mediados del siglo XVI.
            Por su parte, en la tesis doctoral, Huexotzingo en el siglo XVI, transformaciones de un altépetl mesoamericano, Baltazar Brito Guadarrama anota que:

Para 1570, el obispo de Tlaxcala, Antonio Ruíz, ordenó que un clérigo se instalara como sacerdote en San Salvador, localizado en la parte norte del señorío y que hasta ese entonces había sido una visita franciscana, lo que obligó a la salida de los frailes de dicho pueblo que congregaba a tres de los barrios sujetos con mayor población indígena de Huexotzingo: Tetzmollocan, Teotlalcingo y Aztatohuacan.[5]
           
El nuevo clérigo, de nombre Alonso Ximenes, no tardó en cometer abusos, puesto que obligó a los habitantes de la región a participar en la construcción de una fastuosa iglesia a la altura de su cargo. En protesta contra la actitud del nuevo sacerdote, el cabildo de Huejotzingo escribió una carta dirigida al rey en abril de 1571. A través de este documento, se pedía que cesasen las vejaciones a que eran sometidos los indios, así como la restitución de la administración religiosa a los frailes franciscanos.[6]
Todo lo anterior nos hace pensar en 1570 como una fecha aproximada para la secularización de esta doctrina. Empero, cabe destacar que Brito Guadarrama incurrió en un error con respecto al nombre del obispo y el año del despojo por parte de los seculares. El padre Mariano Cuevas nos informa que el obispo Antonio Ruiz de Morales pasaba de la diócesis de Michoacán a la de Tlaxcala el día 15 de noviembre de 1572. Si la carta enviada por los señores de Huejotzingo pidiendo se restituya en su oficio a los sacerdotes regulares del pueblo de San Salvador fue enviada el 20 de abril de 1571, ¿cómo fue posible que Antonio Ruiz haya ordenado la secularización de la doctrina franciscana de San Salvador si aún no se encontraba en la región?
Esta incógnita se resuelve con el dato que nos aporta Peter Gerhard en su libro Geografía histórica de la Nueva España. Según este autor, San Salvador se seculariza en 1568.[7] Para este año, el obispo de Tlaxcala es, de acuerdo con datos de Mariano Cuevas, Bernardo Villagómez (Fernando Villagómez), quien tomó posesión del obispado de Tlaxcala el 16 de julio de 1565, y falleció el 3 de diciembre de 1570. Por lo tanto, es este personaje a quien hay que imputar la secularización y expulsión de los franciscanos de la zona de San Salvador Tlalnepantla, con lo que nuestra atención para el estudio de este conflicto deberá centrarse en su figura, y no en la de su sucesor, Antonio Ruiz de Morales.
Es de suponerse que el conflicto se resolvió a favor de Alonso Ximenes, puesto que en la actualidad la parroquia de San Salvador sigue siendo administrada por el clero secular. Y así fue durante los últimos años del siglo XVI y a lo largo del siglo XVII, como lo constata la larga injerencia que tuvo en la administración eclesiástica de la ermita dedicada a San Martín Obispo en el posteriormente fundado San Martín Tlauzinteco, en el mismo Valle de Texmelucan.[8]
Acerca de la fundación de este pueblo, se sabe que fue el resultado de las políticas de congregación de indios promovidas por el virrey don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey, a finales del siglo XVI.[9] Así también lo demuestra un expediente de 1598, sito en el ramo de indios del Archivo General de la Nación de México, en donde se menciona que es Juan de Maldonado y Montejo el encargado de llevar a cabo diversas congregaciones en la región del actual estado de Puebla, y, por ende, en el Valle de Texmelucan.[10]
Como dejé dicho líneas arriba, este pueblo sólo contaba con una pequeña ermita dedicada a San Martín Obispo. Fue ésta durante alrededor de cien años una visita de la parroquia de San Salvador debido a que no contaba con un sacerdote residente. Este hecho motivó a los habitantes de San Martín Tlauzinteco a solicitar, a principios del siglo XVII, que la fundación del convento de franciscanos descalzos que estaba por llevarse a cabo en San Salvador tuviera lugar en su poblado, y con ello tener quien pudiera atender sus necesidades espirituales. Así nos lo dejó dicho Fray Balthasar de Medina cuando escribe que:

Con las licencias necesarias de uno, y otro gobierno, se tomó posesión en un sitio del pueblo de San Salvador, para fábrica y fundación de otro convento, en que se dilatase la provincia, como en efecto se ejecutó. Pero después a instancia de los vecinos del pueblo de San Martín, que por la utilidad de los bienes espirituales, que se recrecían a todos, teniendo a menor distancia iglesia y convento donde gozar los frutos de los sacramentos, y pasto de la predicación evangélica, solicitaron mudanza de esta fundación para su pueblo; alcanzando despachos, y decretos de Don Diego Fernández de Córdoba Marqués de Guadalcazar, virrey entonces de la Nueva España; y así mismo de Don Alonso de la Mota, mexicano, obispo de la Puebla, en cuya diócesis se fundaba aquella casa, como se fundó por los años de mil seiscientos y quince, con título y nombre de Santa María Magdalena…[11]

            El mismo Fray Balthasar de Medina nos provee el nombre de un fraile del recién fundado convento de Santa María Magdalena, del que nos dice tuvo “don de sanidad en las manos”.[12] Gracias a un documento del AGN, se sabe que este religioso, cuyo nombre es Eugenio Bueno, bien pudo haber sido el primer guardián de este lugar, ya que para el año de 1617 ostenta este cargo cuando se realiza un informe sobre su calidad y limpieza de sangre.[13] Asimismo, es este clérigo el que hace formal petición de indios carpinteros para continuar con las labores dedicadas a la edificación conventual.[14] El documento lleva por fecha el de 4 de mayo. Lamentablemente carece de año, sin embargo, creo que pudo haber sido escrito entre 1615 y 1618, ya que la guardianía tenía una duración de tres años.[15] De ser esto correcto, vemos que para 1618 las obras de construcción del convento ya han sido empezadas y llevan cierto avance.
Poco se sabe sobre las etapas de consolidación arquitectónica de todo el conjunto. Jesús Contreras, cronista oficial del municipio de Texmelucan, menciona que la erección del convento y una ermita dedicada a Santa María Magdalena fue llevada a cabo en un tiempo “relativamente corto”.[16] Es de lamentarse que no aporte fechas precisas que nos permitan establecer un orden cronológico para el desarrollo de las edificaciones. De la ermita sólo comenta que “fue finalmente sustituida por un templo construido un poco más al norte.”[17]
Acerca de este templo, menciona que fue una construcción rústica en su arquitectura y decoración, edificada aproximadamente 35 años después de que la ermita de Santa María Magdalena había sido erigida. Esta sencilla iglesia fue sustituida, a su vez, por un edificio de mayores dimensiones al arrancar la segunda mitad del siglo XVII. Para el término de las obras de construcción y ampliación de todo el conjunto conventual, Jesús contreras nos da la fecha de 1661.[18] Sin embargo, al ser su trabajo una obra de divulgación dirigida a un público no especializado, carece de un aparato crítico que ayude al investigador a consultar las fuentes de donde obtuvo la información.
Por otra parte, poco aportan los datos que la arquitecta Margarita Martínez del Sobral y Campa provee en su tesis de doctorado Los conventos franciscanos del siglo XVI en el estado de Puebla. De acuerdo con esta autora:

El convento fue fundado en el siglo XVII, y fue visita de Huejotzingo, al parecer; se reedificó en el siglo XVII, invirtiendo la orientación, es decir originalmente se abría al poniente, en donde quedan vestigios de una barda que probablemente es la del atrio, al invertirse la entrada quedó por el oriente y con un atrio mucho menor.[19]

            Lo que vale la pena destacar es la interpretación que hace la doctora del Sobral y Campa sobre la orientación del convento. Es sabido que muchas de las iglesias de los conventos franciscanos del siglo XVI presentan su ábside orientado hacia el Este, mientras que el acceso se encuentra abierto hacia el poniente. Lo anterior aplica para la mayoría de los templos conventuales edificados en pueblos fundados por franciscanos o en donde se estableció una doctrina a su cargo tras llevarse a cabo un proceso de congregación o reducción de indios. Éste es el caso de San Salvador el Verde, cuya traza corresponde en todo al patrón de asentamiento de mediados del siglo XVI, ya que presenta una planta cuadricular, con una plaza y una iglesia con su ábside dirigido al oriente. Figura 1.

Figura 1. Traza del pueblo de San Salvador el Verde, Estado de Puebla.
© 2017 Google, INEGI

La doctora del Sobral y Campa expone también que el crecimiento del pueblo estaba íntimamente conectado con las dimensiones del templo, atrio y todo el terreno que comprende el conjunto conventual. De esta manera:    

Conociendo el largo total del templo conoceremos también la relación que guarda el templo con el atrio, así como las dimensiones de la manzana que contiene al convento. Teniendo las dimensiones de la manzana y los ejes de crecimiento armónico del rectángulo rector del trazo, se obtiene una espiral que rige el crecimiento del pueblo, de tal suerte que todas las partes del templo y convento, así como el atrio y manzana que lo contiene y el pueblo mismo, quedan relacionados entre sí.[20]

En otras palabras, de acuerdo con el modelo explicativo de crecimiento armónico de la doctora del Sobral y Campa, todo poblado en que hubiera un convento franciscano debería mostrar un desarrollo proporcional a las dimensiones del conjunto conventual. Figura 2.

 Figura 2. El modelo de crecimiento armónico aplicado a los poblados de San Pedro Cholula y Tepeaca, Estado de Puebla. Tomado de Martínez del Sobral y Campa, 1987.

 En el caso de San Martín, es pertinente hacer las siguientes observaciones: primeramente, cabe recordar que esta población no fue fundada por frailes franciscanos. Pero si analizamos con detalle un plano moderno de esta demarcación, nos daremos cuenta de inmediato que la traza cuadricular está presente y a la vez circunscribe algunas cuantas calles de su actual centro histórico. Es notorio que se respetó la ubicación de elementos constitutivos tales como la plaza y un solar al oriente de ésta para la edificación de la iglesia. Sin embargo, como hemos ya visto, en sus inicios este pueblo contó con tan sólo una ermita dedicada a San Martín Obispo, la cual estuvo ubicada en este terreno, lugar en el cual se construyó, hacia finales del siglo XVII, la parroquia de San Martín Turonense.[21] Figura 3.

Figura 3. Traza del poblado de San Martín Tesmelucan, Estado de Puebla.
© 2017 Google, INEGI

Además, las fundaciones conventuales dieguinas en otras urbes tuvieron lugar muchos años después de que éstas fueron creadas. Aunque para la fecha en que los franciscanos descalzos se establecieron en San Martín habían pasado apenas escasos diecisiete años del inicio de la vida del poblado, nada tuvieron que ver en la creación de éste, y por lo tanto, no ejercieron ninguna influencia en su traza original. El sitio que les fue concedido para la edificación de su convento está ubicado al poniente del centro de esta comunidad, habiendo una manzana de casas que lo separa de la plaza principal. De esto deduzco que su templo fue planeado desde un principio con el ábside dirigido al poniente, y no al oriente como lo supuso la doctora del Sobral y Campa, por lo tanto, el modelo de crecimiento armónico con base en el convento franciscano de Santa María Magdalena no es aplicable para el desarrollo urbano de San Martín. Figura 4.
Figura 4. El modelo de crecimiento armónico aplicado al poblado de San Martín Texmelucan, Estado de Puebla. Tomado de Martínez del Sobral y Campa, 1987.

Otro dato que nos provee la doctora del Sobral y Campa sobre este inmueble, y que merece nuestro interés, es aquél asociado con la fecha de su secularización. Según esta autora, es en el año de 1678 cuando la doctrina franciscana pasa a manos del clero secular.[22] Desconozco el origen de esta información, puesto que la investigadora tan sólo se limita a mencionar que todos los datos con respecto al convento fueron ‘obtenidos en el lugar’.[23] Lo anterior contrasta significativamente con lo que refiere el cronista de San Martín Texmelucan, ya que él nos dice que fue en 1767 cuando tuvo lugar este suceso. De acuerdo con este autor:

En diciembre de 1767, se le ordena al párroco de San Martín mostrar la superioridad de su clero secular a los frailes del convento dieguino. El párroco debía exigir, a partir de ese mes, la presentación de licencias para oficiar misa, confesar hombres y mujeres, y todo tipo de acción sacramental.[24]       

            Con todo, tenemos que la secularización de esta doctrina franciscana no consistió en un despojo hacia los frailes por parte del clero secular, tal y como había ocurrido a inicios de la década de 1640 bajo la dirección del entonces obispo de Puebla, Juan de Palafox y Mendoza. Es, por lo tanto, imprescindible hallar más información que evidencie la naturaleza de este fenómeno y dé cuenta de la relación que hubo entre frailes descalzos y seculares a lo largo de los siglos XVII y XVIII en esta región.
            Hasta donde llego a saber, hay algunos estudios que trazan un camino a seguir para la obtención de más datos para el enriquecimiento de este estudio. Existe una interesante tesis sobre la vida cotidiana de los frailes dieguinos elaborada por Daniel Salvador Vázquez Conde, en donde se hace mención de numerosos documentos sobre el convento de Santa María Magdalena.[25] Dicho material se encuentra en el Archivo de la Provincia del Santo Evangelio, sito en la Ciudad de Cholula, Puebla. Así mismo, aunque el cronista Jesús Contreras Hernández no haya utilizado un aparato crítico en su libro sobre la parroquia de San Martín Obispo, la bibliografía que ofrece nos da la pauta para saber qué documentos existen en los archivos del AGN, San Salvador el Verde y la parroquia de San Martín Texmelucan, que pueden ser consultados para la obtención de nuevos puntos de vista y líneas de búsqueda.
            Los problemas que surgen al querer analizar la presencia franciscana en el sitio objeto de este estudio son varios, tal y como lo he dejado patente en esta breve exposición. Empero, el panorama que se nos presenta para llevar a cabo una investigación sobre este tema es alentador. Por el momento habrá que esperar hasta que la recopilación de más datos provea nueva luz sobre nuestras incógnitas y nos ayude a disipar las penumbras que aún se ciernen sobre la presencia de los dieguinos en el poblado de San Martín y en las inmediaciones del Valle de Texmelucan.  
    
 BIBLIOGRAFÍA
Fuentes manuscritas:

AGN, Indiferente virreinal, caja 1142, exp. 028.

AGN, Indios, cont. 04, vol. 6, exp. 1021.

AGN, Inquisición 61, vol. 315, exp. 1.

Fuentes impresas:
Baltazar Brito Guadarrama, “Huexotzingo en el siglo XVI, transformaciones de un altépetl
mesoamericano”, México, tesis de doctorado en estudios mesoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011.

Brito Guadarrama, Baltazar, Huexotzingo, cuatro siglos de historia, México, Municipio de
Huejotzingo, Raíz de Sol, 2016.
   
Contreras Hernández, Jesús, El ex Convento dieguino y su templo en San Martín
Texmelucan (Puebla)”, México, México en el Tiempo, Revista de Historia y Conservación, México Desconocido-INAH, núm. 16, diciembre 1996-enero 1997.

Historia general de la parroquia de San Martín Obispo, México, Gráficos Odín, 1996.

Cuevas, Mariano, Historia de la Iglesia en México, México, Imprenta del Asilo Patricio Sanz,
1922, Tomo II. 

Gayangos, Don Pascual de, Cartas y relaciones de Hernán Cortés al emperador Carlos V,
París, Imprenta Central de los Ferro-Carriles, 1866.

Gerhard, Peter, Geografía histórica de la Nueva España 1519-1821, México, Universidad
Nacional Autónoma de México, 1986.   
Jesús Contreras Hernández, Historia general de la parroquia de San Martín Obispo, México, Gráficos Odín, 1996.

Martínez del Sobral y Campa, Margarita Bertha, “Los conventos franciscanos del siglo XVI
en el Estado de Puebla”, México, tesis de doctorado en arquitectura, Universidad Nacional Autónoma de México, 1987.

Medina, Fray Balthasar de, Chronica de la santa provincia de San Diego de México, de
religiosos descalzos de NSPS Francisco en la Nueva España, México, Juan de Ribera, Impresor y mercader de libros en el Empedradillo, 1682.

Vázquez Conde, Daniel Salvador, “Religiosidad y vida cotidiana en la provincia de
franciscanos descalzos de San Diego de México, 1599-1821”, México, tesis de licenciatura en etnohistoria, Escuela Nacional de Antropología e Historia, 2007.

Vázquez Valdivia, Paloma, “El constitucionalismo descalzo franciscano”, España, tesis de
doctorado en historia, Universidad Complutense, 2002.

ANEXOS.

Convento y Templo de Santa María Magdalena, franciscanos descalzos, San Martín Texmelucan, Puebla.
Foto: Martín Carrillo Ibáñez

Solicitud de Fray Eugenio Bueno, guardián del convento de Santa María Magdalena para que se le asigne 2 indios para terminar la construcción de su convento.
AGN, Indiferente virreinal, caja 1142, exp. 028.





[2] Baltazar Brito Guadarrama, Huexotzingo, cuatro siglos de historia, México, Municipio de Huejotzingo, Raíz de Sol, 2016, pp. 160, 162, 164.   
[3] Don Pascual de Gayangos, Cartas y relaciones de Hernán Cortés al emperador Carlos V, París, Imprenta Central de los Ferro-Carriles, 1866, p. 167.   
[4] Ibid.
[5] Baltazar Brito Guadarrama, “Huexotzingo en el siglo XVI, transformaciones de un altépetl mesoamericano”, México, tesis de doctorado en estudios mesoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011, p. 228.
[6] Mariano Cuevas, Historia de la Iglesia en México, México, Imprenta del Asilo Patricio Sanz, 1922, Tomo II, pp. 490, 491. 
[7] Peter Gerhard, Geografía histórica de la Nueva España 1519-1821, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1986, p. 145.   
[8] Jesús Contreras Hernández, Historia general de la parroquia de San Martín Obispo, México, Gráficos Odín, 1996, p. 18.
[9] Fray Balthasar de Medina, Chronica de la santa provincia de San Diego de México, de religiosos descalzos de NSPS Francisco en la Nueva España, México, Juan de Ribera, Impresor y mercader de libros en el Empedradillo, 1682, p. 255v.
[10] AGN, Indios, cont. 04, vol. 6, exp. 1021.
[11] Fray Balthasar de Medina, op. cit.,  pp. 53, 53v, 54. 
[12] Idem., pp. 109v, 110.
[13] AGN, Inquisición 61, vol. 315, exp. 1.
[14] AGN, Indiferente virreinal, caja 1142, exp. 028.
[15] Paloma Vázquez Valdivia, “El constitucionalismo descalzo franciscano”, España, tesis de doctorado en historia, Universidad Complutense, 2002, p. 259.
[16] Jesús Contreras Hernández, op.cit., p. 30.
[17] Jesús Contreras Hernández, El ex Convento dieguino y su templo en San Martín Texmelucan (Puebla)”, México, México en el Tiempo, Revista de Historia y Conservación, México Desconocido-INAH, núm. 16, diciembre 1996-enero 1997, p. 34.
[18] Ibid.
[19] Margarita Bertha Martínez del Sobral y Campa, “Los conventos franciscanos del siglo XVI en el Estado de Puebla”, México, tesis de doctorado en arquitectura, Universidad Nacional Autónoma de México, 1987, p. 264.
[20] Idem., pp. 181, 182.
[21] Jesús Contreras, Historia General de la Parroquia de San Martín Obispo, op. cit., pp. 23, 42.
[22] Margarita Martínez del Sobral y Campa, op. cit., p. 264.
[23] Ibid.
[24] Jesús Contreras Hernández, op. cit. p. 81.
[25] Daniel Salvador Vázquez Conde, “Religiosidad y vida cotidiana en la provincia de franciscanos descalzos de San Diego de México, 1599-1821”, México, tesis de licenciatura en etnohistoria, Escuela Nacional de Antropología e Historia, 2007.