Escuela
Nacional de Antropología e Historia.
Licenciatura
en Etnohistoria.
Proyecto
de Investigación Formativa II
“Conflicto
entre los siervos de Dios. La secularización de la doctrina franciscana de San
Salvador el Verde en el Valle de Texmelucan, 1568-1571”
Elaboró:
Martín
Carrillo Ibáñez
120150536
RESUMEN
La presencia franciscana en el Valle de
Texmelucan, en el Estado de Puebla, ha sido poco estudiada hasta el día de hoy.
Son escasos los datos que se han publicado al respecto y poco es lo que se
conoce sobre el proceso de secularización de la doctrina franciscana de San
Salvador el Verde. Este texto busca ser un acercamiento al estudio de este
tema, así como plantea los aportes que conlleva su investigación dentro del
contexto de las primeras secularizaciones realizadas durante la segunda mitad
del siglo XVI.
PALABRAS
CLAVE:
Valle de Texmelucan; franciscanos; San
Salvador el Verde; convento de San Salvador el Verde; clero regular; clero
secular; secularización.
Entre
las justificaciones esgrimidas por el obispo Palafox y Mendoza para llevar a
cabo la secularización destaca la idea de que, para obtener mejores resultados
en la evangelización de los naturales, los frailes doctrineros debían poseer el
conocimiento de un idioma indígena.
El problema idiomático
había ya originado un acalorado debate a lo largo del siglo XVI y la
formulación de no pocas ordenanzas al respecto por parte de la Corona española.
Se dispuso que el conocimiento de la lengua local era obligatorio para los
doctrineros. Además, en una cédula del 17 de marzo de 1615 se hizo patente la
amenaza de quienes no aprendieran el habla de sus feligreses serían desplazados
de su cargo.[1]
El incumplimiento de
estas disposiciones acarreó la insistencia del monarca sobre este asunto, así
como la repetición de una real cédula de 1618 el 4 de julio de 1620 y el 9 de
febrero de 1622, en la cual se instaba a los clérigos a ser examinados en el
conocimiento de la lengua de su doctrina.[2]
El obispo Palafox,
sabedor del caso omiso que se había hecho a estos mandatos, decidió someter a
examen a los religiosos de su diócesis, arguyendo que aquéllos que no aprobaran
o no se presentaran serían removidos de su cargo y reemplazados por curas
seculares que sí hablaran una lengua indígena. Sólo pocos se examinaron, a lo
que Palafox respondió respetando la posesión de sus doctrinas. Los demás fueron
sustituidos sin miramientos.[3]
La serie de acciones
emprendidas por el obispo Palafox fueron ampliamente comentadas y los reproches
no se hicieron esperar. En su defensa, Palafox declaró que su proceder fue el
resultado de la ejecución de las instrucciones dadas por la Corona, las cuales
le compelían a resolver el tan conflictivo asunto del nulo pago de diezmos en
las regiones administradas por frailes.[4]
En las Alegaciones
en favor del clero, el obispo Palafox y sus partidarios asentaron toda una
serie de justificaciones para validar el despojo. Entre ellas se mencionan las
ventajas económicas ganadas con la administración del clero secular. A este
respecto, es interesante lo que se consignó en las Alegaciones acerca de
los beneficios obtenidos con la secularización de la doctrina de San Salvador
el Verde, poblado que aparece en los documentos como San Salvador Tesmeluca y
que fue secularizado en una época tan temprana como 1568.
Otras
vezes se han ausentado, desamparando los pueblos, yendose a viuir [los indios]
a beneficios de los clerigos, formandose muy populosos en pocos dias, con los
tributarios que se huyen de las dotrinas en que los administran regulares, como
se está viendo en el beneficio de San Saluador Tesmeluca deste obispado, que siendo
pueblecico pequeño perteneciente a la cabecera de Huexocingo, dotrina remouida
aora ocho años a los religiosos, pidieron clérigo los pocos indios del. Y
auiéndolo puesto el obispo, con consulta del Virrey, se ha formado en espacio
de treinta años, con los indios que se le agregaron de la dotrina, y cabecera
de los frayles, tan grande, y populoso beneficio, assi de indios, como de
españoles, que las visitas que tiene oy sujetas San Saluador son trece, y la
población de Españoles tan copiosa, que no auiendo auido alli nunca alcalde
mayor, sino que pertenecia, y estaua sujeto este beneficio al de Huexocingo,
que administrauan los frayles, el Conde de Saluatierra lo ha señalado, y hecho gouierno,
y alcaldía mayor distincta: porque lo que quando entró el clérigo a administrar
era pueblecito, o visita de indios, sujeto a la cabecera de Huexocingo de
religiosos, ha venido a ser demas […] mayor cabecera que la que reconocía
entonces.[5]
Puede deducirse de las
palabras anteriores que muchos indios abandonaron los territorios regidos por
frailes para concentrarse en pueblos administrados por seculares. En el caso
específico de San Salvador, es probable que el aumento en su número de
tributarios redundó en beneficios económicos para la corona y los sacerdotes
seculares, ya que, como señala Virve Piho, uno de los motivos por los cuales
se buscó la secularización de las doctrinas de indios fue el cobro del diezmo
que los regulares estaban exentos de pagar, el cual sería utilizado para la
manutención de los seculares, así como la edificación y mantenimiento de las
iglesias, liberando de este modo a la Corona de un gasto que mermaba
considerablemente los recursos de la Real Hacienda.[6]
Otros documentos, sin
embargo, muestran que la secularización de la doctrina de San Salvador no
estuvo exenta de problemas, ya que distó mucho de ser una tranquila transición
de una administración regular a secular, en la cual, como anota el obispo
Palafox, “pidieron clérigo los pocos indios del.” Así se constata en una carta
escrita al rey Felipe II por el cabildo de Huejotzingo el 20 de abril de 1571.
Después de la
acostumbrada salutación, se informa que el clérigo secular, impuesto por el
obispo de Tlaxcala “por fuerza y contra voluntad” para sustituir a los frailes
franciscanos, los somete a grandes abusos, les da malos ejemplos y les requiere
servicios personales de manera excesiva. Asimismo, añaden que el dicho
sacerdote desconoce la lengua náhuatl.
Y
porque de presente recibimos muy grande vejación y agravio, con un clérigo que
nos ha puesto el obispo de Tlaxcala, donde la orden de San Francisco tenían
puestos frailes que los adoctrinasen, y el obispo, por fuerza y contra
voluntad, quitó los frailes que nos adoctrinaban y predicaban desde que
entraron los españoles en esta tierra, a los cuales frailes tenemos por padres
y muy gran devoción, y nos puso un clérigo que no sabía nuestra lengua, y nos
dio muy mal ejemplo, con granjerías que tuvo y tiene al presente, y con
servicios personales de indios e indias que nos pide y le damos a la continua…[7]
Aunado a ello, los
señores indígenas se quejan de otros clérigos y de la intención de edificar una
iglesia, cuyo costo sería solventado por los habitantes de Huejotzingo y
pueblos sujetos. Expresan, además, haber sido eficientemente evangelizados por
los frailes franciscanos, por lo cual piden que sean restituidos en el convento
e iglesia que tienen en San Salvador para así evitar sufragar los gastos de la
construcción de la parroquia secular.
…otras
muchas vejaciones […] recibimos de los otros clérigos y la que nos quieren dar,
fundando en la dicha aldea a nuestra costa, una iglesia que por lo menos
costará más de veinte mil ducados, los cuales y lo demás se excusará con que
los frailes de la otra orden con su humildad, vuelvan a poblar la dicha iglesia
que antes tenían, que es bastante para la dicha aldea que está dos leguas desta
ciudad [de Huejotzingo], donde hay un monasterio de los dichos frailes de San
Francisco de quienes muy bastantemente hemos sido doctrinados e industriados en
las cosas de nuestra santa fe católica…[8]
La
polémica construcción del templo quedó también asentada en el Códice Chavero
de Huexotzingo, documento compuesto en el año de 1578 para servir como un
elemento probatorio en el juicio promovido en contra de los oficiales de la
república de esta comarca. En la lámina cero de este códice se aprecia, en la
parte superior derecha, la imagen de una iglesia y, a sus pies, una glosa en náhuatl
que versa lo siguiente:
Yc
tlachichiualoc teopan Uex[otzi]nco S[anc]ta María de Jesus S[anc]t Sal[vad]or,
yhua[n] onca[n] quiz in pleytos yc mochiuh, yhua[n] nocenq[ui] onca[n] quiz Inin
tlastlauil, mochiuh techpouhq[ue] ypa[n] setenta años, comunidad pouhqui.[9]
De
igual manera, este documento informa que se invirtieron 4,061 pesos y 4 tomines
en las obras del mencionado templo, gastos que fueron sufragados con dinero de
los bienes de comunidad.[10]
Es interesante notar que la palabra náhuatl “tlachichihualoc” fue traducida por
Brito Guadarrama como “se compuso”[11],
lo cual nos da una pista interesante sobre las condiciones del inmueble durante
la década de los años 70 del siglo XVI.
Molina traduce tlachichihua
como “aderezar una cosa”[12],
esto es, componer, adornar, hermosear. Por su parte, Rémi Siméon traduce este
término como “adornar, arreglar, preparar bien una cosa”.[13]
Thelma Sullivan añade información al hacernos saber de la existencia del verbo
reflexivo calchihua, es decir, construirse una casa.[14]
Esto lo constatamos en Siméon al encontrar este mismo verbo para expresar
“construir su casa”[15] y
el sustantivo calchichiualiztli para decir “reparación, restauración de
una casa”[16].
Lo mismo hallamos en Molina, pues nos dice que este vocablo significa
“reparo o remiendo de casa.”[17]
Por lo tanto, si
sustituimos la palabra calli, casa, por el vocablo teopan,
templo, la frase tlachichiualoc teopan Uex[otzi]nco S[anc]ta María de Jesus
S[anc]t Sal[vad]or puede traducirse como “fue compuesto (arreglado,
reconstruido, restaurado, reparado) el templo de Santa María de Jesús San
Salvador en Huexotzingo”.
Del análisis anterior
se deduce que la iglesia a la que se refiere el Códice Chavero de
Huexotzingo no fue una edificación nueva, tal y como podríamos interpretar
de la siguiente cita tomada de la tesis Huexotzingo en el siglo XVI.
Transformaciones de un altépetl mesoamericano de Baltasar Brito Guadarrama:
En
el Códice Chavero de Huexotzingo quedó constancia del alto costo de la iglesia construida
en San Salvador. En el extremo derecho de la lámina cero del códice, los
oficiales de república del cabildo indicaron en náhuatl que se pagaron de los
bienes de comunidad 4,061 pesos y 4 tomines para la edificación del
templo, situación que generó conflictos al interior del altépetl pues los
maceguales afirmaban que la construcción de la iglesia se había hecho
únicamente con limosnas de los indígenas y sin la intervención del cabildo.[18]
Por consiguiente, el
templo al que se hace referencia no fue edificado por primera vez. Tampoco fue reconstruido,
restaurado o reparado debido a su mal estado, ya que en su carta de abril de
1571, los señores de Huejotzingo piden que este inmueble vuelva a ser ocupado
por los frailes franciscanos para evitar de este modo el dispendio que exigía
la construcción de una nueva iglesia para el cura secular. Por ende, infiero
que las reparaciones expresadas en el Códice Chavero de Huexotzingo más
bien hacen alusión a posibles modificaciones que sufrió el templo conventual de
San Salvador. Esto es evidente al observar la actual iglesia de este poblado,
ya que ésta no sólo se encuentra asentada en el terreno que antaño ocupó todo
el conjunto conventual franciscano, sino que su nave presenta las dimensiones y
características de un templo conventual de visita de mediados del siglo XVI.
Es probable que hacia 1571
el cura secular que reemplazó a los franciscanos se haya contentado con
realizar tan sólo algunas modificaciones a este inmueble. Esto debido a la
fuerte oposición que enfrentó por parte de los indios para la construcción de
una nueva iglesia. Estos cambios, con el paso de los años, dieron como
resultado una nave con planta de cruz latina, cúpulas y capillas laterales.
Hasta ahora, el único
dato que poseo sobre la fecha de secularización de la doctrina de San Salvador
es la que provee Peter Gerhard en su libro Geografía histórica de la Nueva
España 1519-1821. Según este autor, San Salvador se secularizó en 1568[19]. Para
este año, el obispo de Tlaxcala era, de acuerdo con datos de Mariano Cuevas,
Bernardo Villagómez (Fernando Villagómez), quien tomó posesión del obispado de
Tlaxcala el 16 de julio de 1565, y falleció el 3 de diciembre de 1570.[20]
No he hallado todavía
algún documento en que se expresen las causas por las que los frailes
franciscanos fueron reemplazados por el sacerdote secular. Sólo consta que en el
mismo año de 1571, según la Relación del distrito y pueblos del obispado de
Tlaxcala, Alonso Ximenes es mencionado como el “clérigo, lengua mexicana”
del poblado de San Salvador.[21]
Con este documento se establece que el nombre del cura del que se quejan
amargamente los señores de Huejotzingo es el de Alonso Ximenes, y que para
cuando envían su carta a Felipe II este sacerdote ya había aprendido la lengua
náhuatl.
Por el contrario, el
llamado Códice Franciscano nos provee datos interesantísimos al
respecto. Joaquín García Icazbalceta
publicó este libro en 1889 como fruto de la recopilación de las
relaciones que los frailes franciscanos hicieron, hacia 1570, por orden del
Visitador del Consejo de Indias, Licenciado Juan de Ovando. De acuerdo con
García Icazbalceta:
Duró,
pues, la Visita de Ovando tres años, de 1568 á 1571. El objeto de ella era
inquirir si había desempeñado bien aquel Consejo la gobernación de las Indias,
tanto en lo civil como en lo eclesiástico; y para ello pidió el Visitador
minuciosos informes á todas las provincias y diócesis de América.[22]
Ante
tal situación, los franciscanos de Huejotzingo no dejaron pasar la oportunidad
de dar su parecer con respecto al despojo que habían padecido en su doctrina de
San Salvador. Dicen los frailes:
…hay
otro monesterio de Sant Miguel en la ciudad do Guaxocingo, la cual es también
de S. M. Solía ser esta gran provincia y mucha gente, y ahora podrá tener hasta
ocho mill vecinos, con todos sus subjetos. La causa de su diminución han sido mortandades,
y haber cargado los tributos de los muertos sobre los vivos, por lo cual se han
huido muchos á otras partes, y tras esto haberles puesto clérigo en un subjeto suyo
que se dice S. Salvador, adonde los frailes de Sant Francisco tenían tomado
sitio de monesterio, dado por el Virrey D. Luis de Velasco.[23]
De esta cita se colige
que para los frailes franciscanos tres fueron las causas que provocaron el
despoblamiento de la antaño populosa y fecunda región de Huejotzingo: las
epidemias, los abusos en el cobro de los tributos y el despojo de la doctrina
franciscana de San Salvador por parte del clero secular. Esto evidencia, por
una parte, que los frailes aprovecharon estas relaciones hechas a Ovando para
quejarse por la secularización de San Salvador, y que, por otro lado, los
informes que nos da Palafox en las Alegaciones son de dudosa
credibilidad y pueden ser cuestionados.
Es fácil imaginar que
la secularización de la doctrina franciscana de San Salvador conllevó toda una
serie de enfrentamientos entre regulares y seculares a finales de la década de
1560 y principios de 1570. Lo anterior se confirma en otra parte del ya citado Códice
Franciscano, la cual lleva por título Copia y Relación de las facultades
y Breves Apostólicos que los Religiosos de la Nueva España tenemos para la
administración de los Sacramentos y enseñamiento de la Doctrina, y cómo usamos dellos.
Ahí se reitera la responsabilidad del obispo en el decaimiento de la región de
Huejotzingo al haber permitido que la doctrina de San Salvador fuera
administrada por un clérigo secular.
Cédula
de S. M. para que no se haga novedad en cuanto á poner clérigos adonde hay Religiosos.
[Impresa en el Cedulario de Puga, fol. 193, 1ª ed.; tom. II, pág. 287, 2ª ed.]
Adición.-
Una de las cédulas más acertadas que se ha proveído para estas partes es esta,
y su cumplimiento al pie de la letra, sin otra declaración ni limitación,
importa sobremanera, porque por ninguna vía se compadecen entre indios, que
ministros de diferente hábito y profesión tengan cargo dellos en un mismo
pueblo, ni dentro de toda su jurisdicción; y así, por no se haber guardado esta
cédula después que fué proveída, está la ciudad y provincia de Huajocingo bien
desmedrada, que solía ser de las principales de la Nueva España; y es que tiene
puesto un clérigo el Obispo de Tlaxcala en un sujeto de Uuajocingo, que se dice
San Salvador, contra la voluntad de los principales de la dicha ciudad.[24]
Todo
esto nos muestra que la secularización de este poblado distó mucho de ser lo
que el obispo Palafox buscó mostrar en las Alegaciones. Considero que
bien valdría la pena ahondar en el estudio de este conflicto por varias
razones. En primer lugar, es poco lo que se sabe sobre la evangelización del
Valle de Texmelucan en el periodo que va de 1524 a 1568. En segundo lugar, creo
que el enfrentamiento que se da entre regulares y seculares en San Salvador
puede proveer información valiosa para el estudio del proceso de secularización
en el obispado de Puebla-Tlaxcala durante la segunda mitad del siglo XVI. En
tercer lugar, llama mi atención el saber cuáles fueron las motivaciones y justificaciones
que pudieron esgrimirse para la secularización de la doctrina franciscana de
San Salvador.
No debemos olvidar, por
otra parte, que desde su fundación el pueblo de San Salvador fungió como la
puerta de acceso al valle poblano-tlaxcalteca a través del importante camino que
comunica las ciudades de México, Puebla y Veracruz, y que hasta antes de la
fundación del poblado de San Martín Tlauzinteco (hoy San Martín Texmelucan) fue
éste el principal asentamiento urbano de la región noroeste del Valle de
Texmelucan.
Así mismo, se sabe que
hacia finales del siglo XVI hubo en San Salvador una importante producción de
grana cochinilla[25]
y que los bienes de comunidad de Huejotzingo recibían importantes ingresos de
las ventas y mesones instalados en su territorio.[26]
Pero también el Valle de Texmelucan destacó por la amplia producción cerealera
que se desarrolló intensamente a partir de la segunda mitad del siglo XVI y que
dio origen, en el siglo siguiente, al establecimiento de un gran número de
haciendas en la región.[27]
No sé hasta qué punto la condición económica
favorable de San Salvador haya motivado su secularización, empero, no puede
pasarse por alto este elemento como uno de los posibles determinantes de la
decisión del obispo de reemplazar a los frailes de esta comarca por el cura
secular Alonso Ximenes. Queda mucho por investigar para poder dar sustento a
este estudio, así como para robustecer y concretar cualquier posible conclusión
al respecto.
BIBLIOGRAFÍA
Fuentes manuscritas:
AGI, Indiferente, 1529. N. 7.
Fuentes impresas:
Alegaciones en favor del clero, estado eclesiástico, i secular,
españoles, e indios del Obispado de la Puebla de los Angeles sobre las
doctrinas que en execución del Santo Concilio de Trento, cédulas i provisiones
reales, removió en el su ilustrísimo obispo don Juan de Palafox i Mendoza, del
Consejo de su Majestad i del Real de las Indias el año de 1640 en el pleito con
las sagradas religiones de Santo Domingo, San Francisco y San Agustín,
dedicadas al Rey nuestro Señor Filipo III. Puebla, 1644, 274 fols.
Brito
Guadarrama, Baltazar, Códice Chavero de Huexotzingo.
Proceso a sus oficiales de
República, México, Instituto Nacional de
Antropología e Historia, 2008.
“Huexotzingo en el siglo
XVI, transformaciones de un altépetl mesoamericano”,
México, tesis de doctorado en estudios
mesoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011.
Cuevas,
Mariano, Historia de la Iglesia en México,
México, Imprenta del Asilo Patricio
Sanz, 1922, Tomo II.
Sanz, 1922, Tomo II.
García Icazbalceta, Joaquín, Códice franciscano,
Informe de la Provincia del Santo
Evangelio al Visitador Juan de Ovando. Informe de la Provincia de
Guadalajara al mismo. Cartas de Religiosos, 1533-1569, México, Imprenta de Francisco Díaz de
León, 1889. p. viii.
Gerhard, Peter, Geografía histórica de la Nueva España 1519-1821, México, Universidad
Nacional
Autónoma de México, 1986.
Domínguez, Davison Gustavo, “Agua, sociedad y
territorio en el Valle de Texmelucan,
Puebla, durante el siglo XVII. La conformación de un espacio
agrícola regional”,
México, tesis de doctorado en antropología, Universidad
Nacional Autónoma de
México, 2011.
México, 2011.
Molina, Fray Alonso de, Vocabulario en lengua castellana y mexicana y mexicana y
castellana, México, Editorial Porrúa, 2004, p. 20.
Piho,
Virve, La secularización de las
parroquias en la Nueva España y su repercusión en
San Andrés Calpan, México, Instituto Nacional de
Antropología e Historia, 1981.
Siméon, Rémi, Diccionario de la lengua náhuatl o
mexicana, México, Siglo XXI, 2006.
Sullivan, Thelma, D., Compendio de la gramática
náhuatl, México, Universidad Nacional
Autónoma de
México, 2014.
[1] Virve Piho, La secularización de las parroquias en la Nueva España y su repercusión
en San Andrés Calpan, México, Instituto Nacional de Antropología e
Historia, 1981, p. 135.
[2] Idem. p. 137.
[3] Idem. p. 141.
[4] Idem. p. 151.
[5] Alegaciones…,
fols. 160, 160 v.
[6]
Virve Piho, op. cit. p. 126.
[7] Mariano
Cuevas, Historia de la Iglesia en México, México, Imprenta del
Asilo Patricio Sanz, 1922, Tomo II, pp. 490, 491.
[8] Ibidem.
[9] Baltasar Brito Guadarrama, Códice
Chavero de Huexotzingo. Proceso a sus oficiales de república,
México, INAH, 2008, pp. 78, 79.
“Se compuso el templo de
[H]uex[otzi]nco Santa María de Jesús San Salvador y de ahí salió, por eso
fueron los pleitos que se hicieron y también un poco de ahí salió lo que se
constituyó en el pago de ellos, nos lo contaron el año setenta pertenece a la comunidad”.
Paleografía y traducción de Baltasar Brito Guadarrama.
[10]
Baltasar Brito Guadarrama, “Huexotzingo en el siglo XVI, transformaciones de un
altépetl mesoamericano”, México,
tesis de doctorado en estudios mesoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de
México, 2011, p. 229.
[11] Brito Guadarrama, Códice Chavero
de Huexotzingo, p. 79.
[12]
Fray Alonso de Molina, Vocabulario en lengua castellana y mexicana y
mexicana y castellana, México, Editorial Porrúa, 2004, p. 20.
[13]
Rémi Siméon, Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana, México, Siglo
XXI, 2006, p. 98.
[14]
Thelma D. Sullivan, Compendio de la gramática náhuatl, México,
Universidad Nacional Autónoma de México, 2014, p. 15.
[15]
Rémi Siméon, Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana, p. 60.
[16] Ibidem.
[17]
Fray Alonso de Molina, Vocabulario en lengua castellana y mexicana…, p. 11.
[18] Baltasar
Brito Guadarrama, Huexotzingo en el siglo XVI, pp. 228, 229. Las
cursivas son mías.
[19]
Peter Gerhard, Geografía
histórica de la Nueva España 1519-1821, México, Universidad Nacional
Autónoma de México, 1986, p. 145.
[20]
Mariano Cuevas, Historia de la Iglesia en México, México, Imprenta
del Asilo Patricio Sanz, 1922, Tomo II, p. 76.
[21]
AGI, Indiferente, 1529. N. 7.
[22]
Joaquín García Iczabalceta, Códice franciscano, Informe de la Provincia del
Santo Evangelio al Visitador Juan de Ovando. Informe de la Provincia de
Guadalajara al mismo. Cartas de Religiosos, 1533-1569, México, Imprenta de
Francisco Díaz de León, 1889. p. viii.
[23] Idem. p. 25.
[24] Ibidem. pp. 130, 131.
[25] Baltasar Brito Guadarrama, Códice
Chavero de Huexotzingo, p. 49.
[26] Ibidem.
[27]
Davison Gustavo Mazabel Domínguez, “Agua, sociedad y territorio en el Valle de
Texmelucan, Puebla, durante el siglo XVII. La conformación de un espacio
agrícola regional”, México, tesis de
doctorado en antropología, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011.








