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martes, 5 de junio de 2018


Escuela Nacional de Antropología e Historia.
Licenciatura en Etnohistoria.

Proyecto de Investigación Formativa II 


“Conflicto entre los siervos de Dios. La secularización de la doctrina franciscana de San Salvador el Verde en el Valle de Texmelucan, 1568-1571”


Elaboró:

Martín Carrillo Ibáñez
120150536




RESUMEN
La presencia franciscana en el Valle de Texmelucan, en el Estado de Puebla, ha sido poco estudiada hasta el día de hoy. Son escasos los datos que se han publicado al respecto y poco es lo que se conoce sobre el proceso de secularización de la doctrina franciscana de San Salvador el Verde. Este texto busca ser un acercamiento al estudio de este tema, así como plantea los aportes que conlleva su investigación dentro del contexto de las primeras secularizaciones realizadas durante la segunda mitad del siglo XVI.   

PALABRAS CLAVE:
Valle de Texmelucan; franciscanos; San Salvador el Verde; convento de San Salvador el Verde; clero regular; clero secular; secularización.

 A principios de la cuarta década del siglo XVII, tuvo lugar el momento más álgido de la lucha entre el clero regular y secular por la administración de las doctrinas de indios en el valle poblano-tlaxcalteca. Don Juan de Palafox y Mendoza, obispo de Puebla y Visitador General de la Real Audiencia, llevó a cabo, desde 1640, la secularización de varias doctrinas franciscanas en la región de lo que hoy comprenden los estados de Puebla y Tlaxcala.
            Entre las justificaciones esgrimidas por el obispo Palafox y Mendoza para llevar a cabo la secularización destaca la idea de que, para obtener mejores resultados en la evangelización de los naturales, los frailes doctrineros debían poseer el conocimiento de un idioma indígena.
El problema idiomático había ya originado un acalorado debate a lo largo del siglo XVI y la formulación de no pocas ordenanzas al respecto por parte de la Corona española. Se dispuso que el conocimiento de la lengua local era obligatorio para los doctrineros. Además, en una cédula del 17 de marzo de 1615 se hizo patente la amenaza de quienes no aprendieran el habla de sus feligreses serían desplazados de su cargo.[1]     
El incumplimiento de estas disposiciones acarreó la insistencia del monarca sobre este asunto, así como la repetición de una real cédula de 1618 el 4 de julio de 1620 y el 9 de febrero de 1622, en la cual se instaba a los clérigos a ser examinados en el conocimiento de la lengua de su doctrina.[2]
El obispo Palafox, sabedor del caso omiso que se había hecho a estos mandatos, decidió someter a examen a los religiosos de su diócesis, arguyendo que aquéllos que no aprobaran o no se presentaran serían removidos de su cargo y reemplazados por curas seculares que sí hablaran una lengua indígena. Sólo pocos se examinaron, a lo que Palafox respondió respetando la posesión de sus doctrinas. Los demás fueron sustituidos sin miramientos.[3]
La serie de acciones emprendidas por el obispo Palafox fueron ampliamente comentadas y los reproches no se hicieron esperar. En su defensa, Palafox declaró que su proceder fue el resultado de la ejecución de las instrucciones dadas por la Corona, las cuales le compelían a resolver el tan conflictivo asunto del nulo pago de diezmos en las regiones administradas por frailes.[4]
En las Alegaciones en favor del clero, el obispo Palafox y sus partidarios asentaron toda una serie de justificaciones para validar el despojo. Entre ellas se mencionan las ventajas económicas ganadas con la administración del clero secular. A este respecto, es interesante lo que se consignó en las Alegaciones acerca de los beneficios obtenidos con la secularización de la doctrina de San Salvador el Verde, poblado que aparece en los documentos como San Salvador Tesmeluca y que fue secularizado en una época tan temprana como 1568.

Otras vezes se han ausentado, desamparando los pueblos, yendose a viuir [los indios] a beneficios de los clerigos, formandose muy populosos en pocos dias, con los tributarios que se huyen de las dotrinas en que los administran regulares, como se está viendo en el beneficio de San Saluador Tesmeluca deste obispado, que siendo pueblecico pequeño perteneciente a la cabecera de Huexocingo, dotrina remouida aora ocho años a los religiosos, pidieron clérigo los pocos indios del. Y auiéndolo puesto el obispo, con consulta del Virrey, se ha formado en espacio de treinta años, con los indios que se le agregaron de la dotrina, y cabecera de los frayles, tan grande, y populoso beneficio, assi de indios, como de españoles, que las visitas que tiene oy sujetas San Saluador son trece, y la población de Españoles tan copiosa, que no auiendo auido alli nunca alcalde mayor, sino que pertenecia, y estaua sujeto este beneficio al de Huexocingo, que administrauan los frayles, el Conde de Saluatierra lo ha señalado, y hecho gouierno, y alcaldía mayor distincta: porque lo que quando entró el clérigo a administrar era pueblecito, o visita de indios, sujeto a la cabecera de Huexocingo de religiosos, ha venido a ser demas […] mayor cabecera que la que reconocía entonces.[5]

Puede deducirse de las palabras anteriores que muchos indios abandonaron los territorios regidos por frailes para concentrarse en pueblos administrados por seculares. En el caso específico de San Salvador, es probable que el aumento en su número de tributarios redundó en beneficios económicos para la corona y los sacerdotes seculares, ya que, como señala Virve Piho, uno de los motivos por los cuales se buscó la secularización de las doctrinas de indios fue el cobro del diezmo que los regulares estaban exentos de pagar, el cual sería utilizado para la manutención de los seculares, así como la edificación y mantenimiento de las iglesias, liberando de este modo a la Corona de un gasto que mermaba considerablemente los recursos de la Real Hacienda.[6]
Otros documentos, sin embargo, muestran que la secularización de la doctrina de San Salvador no estuvo exenta de problemas, ya que distó mucho de ser una tranquila transición de una administración regular a secular, en la cual, como anota el obispo Palafox, “pidieron clérigo los pocos indios del.” Así se constata en una carta escrita al rey Felipe II por el cabildo de Huejotzingo el 20 de abril de 1571.
Después de la acostumbrada salutación, se informa que el clérigo secular, impuesto por el obispo de Tlaxcala “por fuerza y contra voluntad” para sustituir a los frailes franciscanos, los somete a grandes abusos, les da malos ejemplos y les requiere servicios personales de manera excesiva. Asimismo, añaden que el dicho sacerdote desconoce la lengua náhuatl.   

Y porque de presente recibimos muy grande vejación y agravio, con un clérigo que nos ha puesto el obispo de Tlaxcala, donde la orden de San Francisco tenían puestos frailes que los adoctrinasen, y el obispo, por fuerza y contra voluntad, quitó los frailes que nos adoctrinaban y predicaban desde que entraron los españoles en esta tierra, a los cuales frailes tenemos por padres y muy gran devoción, y nos puso un clérigo que no sabía nuestra lengua, y nos dio muy mal ejemplo, con granjerías que tuvo y tiene al presente, y con servicios personales de indios e indias que nos pide y le damos a la continua…[7]

Aunado a ello, los señores indígenas se quejan de otros clérigos y de la intención de edificar una iglesia, cuyo costo sería solventado por los habitantes de Huejotzingo y pueblos sujetos. Expresan, además, haber sido eficientemente evangelizados por los frailes franciscanos, por lo cual piden que sean restituidos en el convento e iglesia que tienen en San Salvador para así evitar sufragar los gastos de la construcción de la parroquia secular.

…otras muchas vejaciones […] recibimos de los otros clérigos y la que nos quieren dar, fundando en la dicha aldea a nuestra costa, una iglesia que por lo menos costará más de veinte mil ducados, los cuales y lo demás se excusará con que los frailes de la otra orden con su humildad, vuelvan a poblar la dicha iglesia que antes tenían, que es bastante para la dicha aldea que está dos leguas desta ciudad [de Huejotzingo], donde hay un monasterio de los dichos frailes de San Francisco de quienes muy bastantemente hemos sido doctrinados e industriados en las cosas de nuestra santa fe católica…[8]

            La polémica construcción del templo quedó también asentada en el Códice Chavero de Huexotzingo, documento compuesto en el año de 1578 para servir como un elemento probatorio en el juicio promovido en contra de los oficiales de la república de esta comarca. En la lámina cero de este códice se aprecia, en la parte superior derecha, la imagen de una iglesia y, a sus pies, una glosa en náhuatl que versa lo siguiente:

Yc tlachichiualoc teopan Uex[otzi]nco S[anc]ta María de Jesus S[anc]t Sal[vad]or, yhua[n] onca[n] quiz in pleytos yc mochiuh, yhua[n] nocenq[ui] onca[n] quiz Inin tlastlauil, mochiuh techpouhq[ue] ypa[n] setenta años, comunidad pouhqui.[9]

            De igual manera, este documento informa que se invirtieron 4,061 pesos y 4 tomines en las obras del mencionado templo, gastos que fueron sufragados con dinero de los bienes de comunidad.[10] Es interesante notar que la palabra náhuatl “tlachichihualoc” fue traducida por Brito Guadarrama como “se compuso”[11], lo cual nos da una pista interesante sobre las condiciones del inmueble durante la década de los años 70 del siglo XVI.
Molina traduce tlachichihua como “aderezar una cosa”[12], esto es, componer, adornar, hermosear. Por su parte, Rémi Siméon traduce este término como “adornar, arreglar, preparar bien una cosa”.[13] Thelma Sullivan añade información al hacernos saber de la existencia del verbo reflexivo calchihua, es decir, construirse una casa.[14] Esto lo constatamos en Siméon al encontrar este mismo verbo para expresar “construir su casa”[15] y el sustantivo calchichiualiztli para decir “reparación, restauración de una casa”[16]. Lo mismo hallamos en Molina, pues nos dice que este vocablo significa “reparo o remiendo de casa.”[17]
Por lo tanto, si sustituimos la palabra calli, casa, por el vocablo teopan, templo, la frase tlachichiualoc teopan Uex[otzi]nco S[anc]ta María de Jesus S[anc]t Sal[vad]or puede traducirse como “fue compuesto (arreglado, reconstruido, restaurado, reparado) el templo de Santa María de Jesús San Salvador en Huexotzingo”.
Del análisis anterior se deduce que la iglesia a la que se refiere el Códice Chavero de Huexotzingo no fue una edificación nueva, tal y como podríamos interpretar de la siguiente cita tomada de la tesis Huexotzingo en el siglo XVI. Transformaciones de un altépetl mesoamericano de Baltasar Brito Guadarrama:

En el Códice Chavero de Huexotzingo quedó constancia del alto costo de la iglesia construida en San Salvador. En el extremo derecho de la lámina cero del códice, los oficiales de república del cabildo indicaron en náhuatl que se pagaron de los bienes de comunidad 4,061 pesos y 4 tomines para la edificación del templo, situación que generó conflictos al interior del altépetl pues los maceguales afirmaban que la construcción de la iglesia se había hecho únicamente con limosnas de los indígenas y sin la intervención del cabildo.[18]

Por consiguiente, el templo al que se hace referencia no fue edificado por primera vez. Tampoco fue reconstruido, restaurado o reparado debido a su mal estado, ya que en su carta de abril de 1571, los señores de Huejotzingo piden que este inmueble vuelva a ser ocupado por los frailes franciscanos para evitar de este modo el dispendio que exigía la construcción de una nueva iglesia para el cura secular. Por ende, infiero que las reparaciones expresadas en el Códice Chavero de Huexotzingo más bien hacen alusión a posibles modificaciones que sufrió el templo conventual de San Salvador. Esto es evidente al observar la actual iglesia de este poblado, ya que ésta no sólo se encuentra asentada en el terreno que antaño ocupó todo el conjunto conventual franciscano, sino que su nave presenta las dimensiones y características de un templo conventual de visita de mediados del siglo XVI.
Es probable que hacia 1571 el cura secular que reemplazó a los franciscanos se haya contentado con realizar tan sólo algunas modificaciones a este inmueble. Esto debido a la fuerte oposición que enfrentó por parte de los indios para la construcción de una nueva iglesia. Estos cambios, con el paso de los años, dieron como resultado una nave con planta de cruz latina, cúpulas y capillas laterales.
Hasta ahora, el único dato que poseo sobre la fecha de secularización de la doctrina de San Salvador es la que provee Peter Gerhard en su libro Geografía histórica de la Nueva España 1519-1821. Según este autor, San Salvador se secularizó en 1568[19]. Para este año, el obispo de Tlaxcala era, de acuerdo con datos de Mariano Cuevas, Bernardo Villagómez (Fernando Villagómez), quien tomó posesión del obispado de Tlaxcala el 16 de julio de 1565, y falleció el 3 de diciembre de 1570.[20]
No he hallado todavía algún documento en que se expresen las causas por las que los frailes franciscanos fueron reemplazados por el sacerdote secular. Sólo consta que en el mismo año de 1571, según la Relación del distrito y pueblos del obispado de Tlaxcala, Alonso Ximenes es mencionado como el “clérigo, lengua mexicana” del poblado de San Salvador.[21] Con este documento se establece que el nombre del cura del que se quejan amargamente los señores de Huejotzingo es el de Alonso Ximenes, y que para cuando envían su carta a Felipe II este sacerdote ya había aprendido la lengua náhuatl.
Por el contrario, el llamado Códice Franciscano nos provee datos interesantísimos al respecto.  Joaquín García Icazbalceta publicó este libro en 1889 como fruto de la recopilación de las relaciones que los frailes franciscanos hicieron, hacia 1570, por orden del Visitador del Consejo de Indias, Licenciado Juan de Ovando. De acuerdo con García Icazbalceta:

Duró, pues, la Visita de Ovando tres años, de 1568 á 1571. El objeto de ella era inquirir si había desempeñado bien aquel Consejo la gobernación de las Indias, tanto en lo civil como en lo eclesiástico; y para ello pidió el Visitador minuciosos informes á todas las provincias y diócesis de América.[22] 

            Ante tal situación, los franciscanos de Huejotzingo no dejaron pasar la oportunidad de dar su parecer con respecto al despojo que habían padecido en su doctrina de San Salvador. Dicen los frailes:

…hay otro monesterio de Sant Miguel en la ciudad do Guaxocingo, la cual es también de S. M. Solía ser esta gran provincia y mucha gente, y ahora podrá tener hasta ocho mill vecinos, con todos sus subjetos. La causa de su diminución han sido mortandades, y haber cargado los tributos de los muertos sobre los vivos, por lo cual se han huido muchos á otras partes, y tras esto haberles puesto clérigo en un subjeto suyo que se dice S. Salvador, adonde los frailes de Sant Francisco tenían tomado sitio de monesterio, dado por el Virrey D. Luis de Velasco.[23]

De esta cita se colige que para los frailes franciscanos tres fueron las causas que provocaron el despoblamiento de la antaño populosa y fecunda región de Huejotzingo: las epidemias, los abusos en el cobro de los tributos y el despojo de la doctrina franciscana de San Salvador por parte del clero secular. Esto evidencia, por una parte, que los frailes aprovecharon estas relaciones hechas a Ovando para quejarse por la secularización de San Salvador, y que, por otro lado, los informes que nos da Palafox en las Alegaciones son de dudosa credibilidad y pueden ser cuestionados.
Es fácil imaginar que la secularización de la doctrina franciscana de San Salvador conllevó toda una serie de enfrentamientos entre regulares y seculares a finales de la década de 1560 y principios de 1570. Lo anterior se confirma en otra parte del ya citado Códice Franciscano, la cual lleva por título Copia y Relación de las facultades y Breves Apostólicos que los Religiosos de la Nueva España tenemos para la administración de los Sacramentos y enseñamiento de la Doctrina, y cómo usamos dellos. Ahí se reitera la responsabilidad del obispo en el decaimiento de la región de Huejotzingo al haber permitido que la doctrina de San Salvador fuera administrada por un clérigo secular.

Cédula de S. M. para que no se haga novedad en cuanto á poner clérigos adonde hay Religiosos. [Impresa en el Cedulario de Puga, fol. 193, 1ª ed.; tom. II, pág. 287, 2ª ed.]
Adición.- Una de las cédulas más acertadas que se ha proveído para estas partes es esta, y su cumplimiento al pie de la letra, sin otra declaración ni limitación, importa sobremanera, porque por ninguna vía se compadecen entre indios, que ministros de diferente hábito y profesión tengan cargo dellos en un mismo pueblo, ni dentro de toda su jurisdicción; y así, por no se haber guardado esta cédula después que fué proveída, está la ciudad y provincia de Huajocingo bien desmedrada, que solía ser de las principales de la Nueva España; y es que tiene puesto un clérigo el Obispo de Tlaxcala en un sujeto de Uuajocingo, que se dice San Salvador, contra la voluntad de los principales de la dicha ciudad.[24]   
     
            Todo esto nos muestra que la secularización de este poblado distó mucho de ser lo que el obispo Palafox buscó mostrar en las Alegaciones. Considero que bien valdría la pena ahondar en el estudio de este conflicto por varias razones. En primer lugar, es poco lo que se sabe sobre la evangelización del Valle de Texmelucan en el periodo que va de 1524 a 1568. En segundo lugar, creo que el enfrentamiento que se da entre regulares y seculares en San Salvador puede proveer información valiosa para el estudio del proceso de secularización en el obispado de Puebla-Tlaxcala durante la segunda mitad del siglo XVI. En tercer lugar, llama mi atención el saber cuáles fueron las motivaciones y justificaciones que pudieron esgrimirse para la secularización de la doctrina franciscana de San Salvador.
No debemos olvidar, por otra parte, que desde su fundación el pueblo de San Salvador fungió como la puerta de acceso al valle poblano-tlaxcalteca a través del importante camino que comunica las ciudades de México, Puebla y Veracruz, y que hasta antes de la fundación del poblado de San Martín Tlauzinteco (hoy San Martín Texmelucan) fue éste el principal asentamiento urbano de la región noroeste del Valle de Texmelucan.
Así mismo, se sabe que hacia finales del siglo XVI hubo en San Salvador una importante producción de grana cochinilla[25] y que los bienes de comunidad de Huejotzingo recibían importantes ingresos de las ventas y mesones instalados en su territorio.[26] Pero también el Valle de Texmelucan destacó por la amplia producción cerealera que se desarrolló intensamente a partir de la segunda mitad del siglo XVI y que dio origen, en el siglo siguiente, al establecimiento de un gran número de haciendas en la región.[27]      
 No sé hasta qué punto la condición económica favorable de San Salvador haya motivado su secularización, empero, no puede pasarse por alto este elemento como uno de los posibles determinantes de la decisión del obispo de reemplazar a los frailes de esta comarca por el cura secular Alonso Ximenes. Queda mucho por investigar para poder dar sustento a este estudio, así como para robustecer y concretar cualquier posible conclusión al respecto.
   

BIBLIOGRAFÍA
Fuentes manuscritas:

AGI, Indiferente, 1529. N. 7.

Fuentes impresas:
Alegaciones en favor del clero, estado eclesiástico, i secular, españoles, e indios del Obispado de la Puebla de los Angeles sobre las doctrinas que en execución del Santo Concilio de Trento, cédulas i provisiones reales, removió en el su ilustrísimo obispo don Juan de Palafox i Mendoza, del Consejo de su Majestad i del Real de las Indias el año de 1640 en el pleito con las sagradas religiones de Santo Domingo, San Francisco y San Agustín, dedicadas al Rey nuestro Señor Filipo III. Puebla, 1644, 274 fols.


Brito Guadarrama, Baltazar, Códice Chavero de Huexotzingo. Proceso a sus oficiales de
República, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2008.
   
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México, tesis de doctorado en estudios mesoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011.

Cuevas, Mariano, Historia de la Iglesia en México, México, Imprenta del Asilo Patricio 
            Sanz, 1922, Tomo II. 

García Icazbalceta, Joaquín, Códice franciscano, Informe de la Provincia del Santo
           Evangelio al Visitador Juan de Ovando. Informe de la Provincia de Guadalajara 
           al mismo. Cartas de Religiosos, 1533-1569, México, Imprenta de Francisco Díaz de 
           León, 1889.   p. viii.

Gerhard, Peter, Geografía histórica de la Nueva España 1519-1821, México, Universidad
Nacional Autónoma de México, 1986.   

Domínguez, Davison Gustavo, “Agua, sociedad y territorio en el Valle de Texmelucan, 
           Puebla, durante el siglo XVII. La conformación de un espacio agrícola regional”, 
           México, tesis de doctorado en antropología, Universidad Nacional Autónoma de 
           México, 2011.

Molina, Fray Alonso de, Vocabulario en lengua castellana y mexicana y mexicana y
castellana, México, Editorial Porrúa, 2004, p. 20.

Piho, Virve, La secularización de las parroquias en la Nueva España y su repercusión en
San Andrés Calpan, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1981.

Siméon, Rémi, Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana, México, Siglo XXI, 2006.

Sullivan, Thelma, D., Compendio de la gramática náhuatl, México, Universidad Nacional
Autónoma de México, 2014.



[1] Virve Piho, La secularización de las parroquias en la Nueva España y su repercusión en San Andrés Calpan, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1981, p. 135.
[2] Idem. p. 137.
[3] Idem. p. 141.
[4] Idem. p. 151.
[5] Alegaciones…, fols. 160, 160 v.
[6] Virve Piho, op. cit. p. 126.
[7] Mariano Cuevas, Historia de la Iglesia en México, México, Imprenta del Asilo Patricio Sanz, 1922, Tomo II, pp. 490, 491.
[8] Ibidem.
[9] Baltasar Brito Guadarrama, Códice Chavero de Huexotzingo. Proceso a sus oficiales de república, México, INAH, 2008, pp. 78, 79.
“Se compuso el templo de [H]uex[otzi]nco Santa María de Jesús San Salvador y de ahí salió, por eso fueron los pleitos que se hicieron y también un poco de ahí salió lo que se constituyó en el pago de ellos, nos lo contaron el año setenta pertenece a la comunidad”. Paleografía y traducción de Baltasar Brito Guadarrama.
[10] Baltasar Brito Guadarrama, Huexotzingo en el siglo XVI, transformaciones de un altépetl mesoamericano”, México, tesis de doctorado en estudios mesoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011, p. 229.
[11] Brito Guadarrama, Códice Chavero de Huexotzingo, p. 79.
[12] Fray Alonso de Molina, Vocabulario en lengua castellana y mexicana y mexicana y castellana, México, Editorial Porrúa, 2004, p. 20.
[13] Rémi Siméon, Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana, México, Siglo XXI, 2006, p. 98.
[14] Thelma D. Sullivan, Compendio de la gramática náhuatl, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2014, p. 15.
[15] Rémi Siméon, Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana, p. 60.
[16] Ibidem.
[17] Fray Alonso de Molina, Vocabulario en lengua castellana y mexicana…, p. 11.
[18] Baltasar Brito Guadarrama, Huexotzingo en el siglo XVI, pp. 228, 229. Las cursivas son mías.
[19] Peter Gerhard, Geografía histórica de la Nueva España 1519-1821, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1986, p. 145. 
[20] Mariano Cuevas, Historia de la Iglesia en México, México, Imprenta del Asilo Patricio Sanz, 1922, Tomo II, p. 76.  
[21] AGI, Indiferente, 1529. N. 7.
[22] Joaquín García Iczabalceta, Códice franciscano, Informe de la Provincia del Santo Evangelio al Visitador Juan de Ovando. Informe de la Provincia de Guadalajara al mismo. Cartas de Religiosos, 1533-1569, México, Imprenta de Francisco Díaz de León, 1889. p. viii.
[23] Idem. p. 25.
[24] Ibidem. pp. 130, 131. 
[25] Baltasar Brito Guadarrama, Códice Chavero de Huexotzingo, p. 49.
[26] Ibidem.
[27] Davison Gustavo Mazabel Domínguez, “Agua, sociedad y territorio en el Valle de Texmelucan, Puebla, durante el siglo XVII. La conformación de un espacio agrícola regional”, México, tesis de doctorado en antropología, Universidad Nacional Autónoma de México, 2011.